domingo, 2 de septiembre de 2007

Me gustan los perros

He comenzado a leerme éste libro que ves a tu izquierda. Me está gustando mucho. ¡Estaba cantado!: le había gustado a dos de mis más queridos "camellos bibliográficos" (Miguelico y Arturo). Al parecer también le gustó a Oliver Sacks, lo cual, también, son palabras mayores.
¿Que no conoces el Matefiera de Miguelico? Tú te lo pierdes… Aunque a mí me dejó al nivel de los gatos…
¿Que no has leído nada de Oliver Sacks? ¡Hay que joderse! ¿Qué haces leyendo estas tontadas?
¿Que no conoces a Arturo? Pues eso es más difícil de solucionar. ¡Mala suerte!: la vida no sonríe a todos por igual. Bueno, puedes matricularte a estudiar ESO o BATX en el IES El Cairat de Esparreguera y rezar para que te toque como profesor. El método tiene bastante de azaroso (de cuántico) pero hay que reconocerle una ventaja adicional: las probabilidades de tropezarte con algún otro profesor-a/joya es alta…
"No te desvies del tema, Luis."

El caso es que de lo poco que llevo leído ya he extraído una cita para mis mensajes de correo electrónico:

"Me gustan los perros. Uno siempre sabe qué está pensando un perro. Tiene cuatro estados de ánimo. Contento, triste, enfadado y concentrado. Además, los perros son fieles y no dicen mentiras porque no hablan"

Yo no siempre llego a saber lo que piensa mi perrita pero, no obstante, el párrafo anterior me parece bastante cierto. Los perros tienen un comportamiento "poco cuántico": el azar tiene poco peso en su comportamiento (macroscópico). Son bastante previsibles. A Miguelico, mi amigo, le cabrean las razones que esgrimen los dueños cuando sus perros hacen algo inesperado (como morder a una mano supuestamente amiga). No debiera enfadarse. Están diciendo: "mi perro es un sistema Newtoniano; lo que pasa es que usted no ha definido las condiciones iniciales (o de contorno) de la manera adecuada para no ser mordido". ¡Incuestionable!

Además de tener un comportamiento Newtoniano mi perrita es fiel y no miente porque no habla… y mueve el rabico para saludarnos y regalarnos su alegría cuando llegamos a casa.