miércoles, 6 de febrero de 2008

Avito Carrascal


Avito Carrascal es uno de los personajes importantes de un librito de Don Miguel de Unamuno que se titula "Amor y pedagogía". Me lo dejó un amigo (¡gracias Albert!) y me ha parecido muy jugoso. Avito Carrascal es…
...joven entusiasta de todo progreso y enamorado de la sociología.
Vive Carrascal de sus rentas y ha llevado a cima, a la chita callando, sin que nadie de ello se percate, un hercúleo trabajo, como es el de enderezar con la reflexión todo instinto y hacer que sea en él todo científico. Anda por mecánica, digiere por química y se hace cortar el traje por geometría proyectiva. Es lo que él dice a menudo: «Sólo la ciencia es maestra de la vida», y piensa luego: «¿No es la vida maestra de la ciencia?».
Este blog es (creo) marcadamente procientífico y pienso escribir más acerca de una visión científica del mundo. No creo exagerar: asusta la cantidad de gente que cree en horóscopos, brujas y duendes. En absoluto pretendería desplazar el punto de vista humano por el científico. Sí, complementarlo. Por aquello de ampliar las, siempre limitadas, cotas de disfrute que la vida pemite.

Pero, como Don Avito Carrascal, es fácil enamorarse de la ciencia y pensar un montón de tonterías en base a ella. Incluso creo que se trata de un efecto secundario inevitable en un primer momento. Unos primeros (bastantes, en mi caso) años, hasta que la vida te va dando una serie de lecioncillas que curten de lo lindo y que, mira qué raro, resultan indescriptibles en términos de ecuaciones diferenciales o de hermosas teorías.

Y es que no hay que olvidar que la física es aplicable sólo a la materia inerte. Que, en efecto, durante una caída libre lo haremos con una aceleración de 9,8 m/s^2, es nuestra parte inevitable de materia inerte. Pero ese cangelo que sentimos cuando estamos haciendo cola para subir en esa atracción criminal del parque de atracciones, que "cómo me gustaría ahora que fuese una repulsión y no una atracción", "pero entonces, no podría quedar como un valiente delante de mi chica. ¡Nada, nada, a someterse a la gravedad terrestre! ¡Peor sería en un parque de atracciones en Júpiter!" y, al bajar, todo chulito, "¡cómo mola! ¡Vaya subidón de adrenalina!"… Esas cosillas que tiene la "materia culta"… Bueno, dejémoslo en "materia viva"… Esas cosillas FUNDAMENTALES nada tienen que ver con la física.

Sí, a mí me suele parecer una pena, especialmente durante las fases dolorosas que tiene el asunto este de la vida, pero es así.

Ya desde el principio del libro, ponía Unamuno, en boca de Don Avito una especie de advertencia al respecto:
«Sólo la ciencia es maestra de la vida», y piensa luego: «¿No es la vida maestra de la ciencia?».