lunes, 24 de marzo de 2008

Érase una vez…

Érase una vez un hombre a una nariz y a un blog pegado…

El de hoy es un post caótico. Fruto del querer escribir algo para este blog sin tener ni ánimo ni algo que decir. Pero no quiero abandonarlo. Aún no.

Sigo sin saber qué demonios es este blog. Es terrible: las normas más elementales de la lógica indican con amabilidad (como son ninguneadas una y otra vez, han aprendido a insinuar con amabilidad): "antes de ponerte a escribir tendrías que tener un objetivo". ¡Pues no hay manera! ¡Y eso que soy de los que creen adorar la lógica!

Entretenerme: fundamental.
Por ello no he escrito estos días: en pleno bache físico y mental no tenía puñetera gana. Así que he aplicado la filosofía "Me, myself and I" (¿conocéis la cancioncilla de De La Soul?).

Pero, en "estos momentos de pájara", aún no escribiendo, no consigo quitarme de la cabeza el blog, esta bitácora (que algo de "diario sin candado" sí que tiene), este bloc (en català), este "plof" (me parece un término convincente para describirlo; igual adopto el término).

Al menos sé (insisto; me lo repito a mí mismo) que no quiero que sea un blog musical. ¡Demasiada relatividad en el arte para mí! Y ya he contado que me siento muy newtoniano, muy mecanicista. Me sumo al colectivo de los que sienten la desazón que puede producir la relatividad y, aún más, la mecánica cuántica (en su sentido físico). Bellísimas teorías, lo reconozco. De utilidad, en el sentido totalmente tecnológico de la palabra, extraordinaria. Pero… el temperamento es el temperamento. El mío ya no va a cambiar: soy demasiado poco joven ;-). Como escribe Coetzee en su novela Desgracia:
"primero el cráneo, luego el temperamento: las dos partes más duras del cuerpo"
Prefiero no escribir en este lugar sobre mis intimidades musicales. No es pudor; evidente después de las barbaridades que os cuento, ¿no?. Es que no sabría cómo defender mis posiciones con palabras. Para eso quedo con los amigos a escuchar música: a veces, allí, surgen palabras e ideas.

Pero no puedo evitar que la música se me cuele por cualquier resquicio: es una parte esencial de mi vida. Así que no considero una contradicción que aparezca alguna semicorchea entre el texto.
"Su opinión, por más que no la airee, es que el origen del habla radica en la canción, y el origen de la canción, en la necesidad de llenar por medio del sonido la inmensidad y el vacío del alma humana."
En mi pueblo dicen "por hablar, las monjas rezan" lo cuál, se me antoja que tiene relación, entre otros sentidos más evidentes, con la bella sentencia de Coetzee y con el sentido de este "ploff" (acabado con dos "f"; queda más anglosajón, más cool).

Y ¿adónde va a parar todo este rollo? Es que iba a comenzar hablando de los Aterciopelados (grupo musical colombiano)… El próximo día…