lunes, 28 de abril de 2008

D. Álvaro Cunqueiro y la magia de los cometas

Aquí ando riéndome (que no es poco) con un libro de Álvaro Cunqueiro, "el año del cometa con la batalla de los cuatro reyes".

Por si fuera poco (que, insisto, no lo es), ya en un par de ocasiones, el autor se ha referido a "cuestiones mágicas" con, me parece, una retranca digna de ser leída. Ahí va la segunda "referencia que hace al tema". En este caso, un tema astrológico: la influencia de los cometas en… (ya puestos, ¿por qué cortarse?) ¡¡en todo!!.

La primera noticia de que habría cometa aquel año, llegó desde Praga, enviada por el astrónomo del Emperador. Hacía más de cien años que el entonces Secretario de Eclipses del Consulado de la ciudad había mandado en mano seis onzas de oro a Praga para que, en el caso de que se anunciase cometa influyente, nos fuese enviado aviso, con la anticipación debida, y aclarando si el cometa era diestro o siniestro, horas de visita, y posibles influencias sobre la cosecha de vino, nacimientos, prodigios sólitos, temporales, y paz o guerra.

Cuando se reunían los señores cónsules y se acordaban gastos, siempre salía uno, de la familia tortosina Capdevespre -instalada en la ciudad desde el Setecientos, cuando se rompió el monopolio de las lanas-, advirtiendo que no fuera inútil dispendio, como cuando se mandaron las seis onzas de oro a Praga por un tal Brabante, quien regresó de allá con un hermoso recibo, y casado con una viuda judía…
Y, al poco, vuelve a la carga con las posibilidades que puede desatar el paso de un cometa.
Los cónsules se reunieron en secreto con el correo, que se llamaba Mijail, que quiere decir Miguel, el cual suministró los datos solicitados, las preferencias y oposiciones del cometa, tanto en lo que se refería a cosechas y calidad de vino corno a prodigios y monstruos, sequía y pedrisco, invasiones de bárbaros, apariciones de antiguos, pestes posibles, preñeces autónomas, y demás trastornos y teratologías. Los presentes juraron guardar secreto, y el apunte tornado por el joven sustituto fue guardado en un sobre, que se lacró…
¡Qué bueno!, preñeces autónomas… Divertidísimo… ;-)

PD: aquí puedes descargarte obras de D. Álvaro Cunqueiro en formato electrónico (y de forma legal).