miércoles, 30 de abril de 2008

El mundo reflejado en un caballo (vs 1.1)

¡Cómo me ha gustado la última foto que ha posteado mi amigo Gaudi en su "lío fotográfico".

Y es que, además de gustarme me parece muy sugerente. Y, además-más, algo de lo que me sugiere puede reflexionarse desde el prisma de la ciencia (lo cual, insisto, para mí, supone un plus de belleza).

Estaría bien que la foto mostrase el mundo a través de los ojos de un caballo. Además sería alucinante poder ver lo que ve un caballo. Igual nos permitía acercarnos a las sensaciones que experimenta un animal grande cuando se le acerca un niño (un animal pequeño, en definitiva). En la foto se le ve la mar de tranquilo, pero a veces se asustan (¿son animales muy miedosos?, ¿pueden llegar a intuir que incluso un pequeño animal puede dañarlos? –que siendo cachorros humanos, muy desencaminados no van…)

Pero no es el caso: no vemos a través del ojo del caballo. Eso sería un caso de refracción de la luz, en el que ésta pasaría desde un medio (aire) a otro (el ojo del caballo, formado realmente por varios medios: el tejido de la córnea, los diferentes fluidos de su interior, etc…).

No, estamos viendo un trocito de mundo reflejado en el ojo del caballo. Es un bonito caso de reflexión de la luz. El ojo del caballo actúa como espejo convexo, como una bola de Navidad o esos espejos que encuentras por las calles o en los comercios.

El reflejo se ve poco en este caso, pero en esta foto (en la primera) puedes ver el efecto. Las imágenes que crean los espejos convexos son más pequeñas que el original y quedan deformadas pero tales espejos permiten visualizar grandes áreas.

Por supuesto, los artistas hace mucho que no son ajenos al hecho de que pueden hacer autoretratos con este tipo de espejos. Ahí van un par de casos: el primero de un pintor que se llamaba Parmigianino. El segundo, una obra muy conocida (y chula, como casi todas las suyas) de Escher.


Añado esta fotografía inspirada en la obra de Escher junto con una dirección en la que podéis ver más del mismo autor, Josh Sommers, y de la misma serie –Escheresques, la llama él.
El enlace NO os llevará directamente a su página sino a la de Microsiervos. Así, el que aún no vaya mirando sus blogs –que ya son varios–, puede ir intuyendo lo que se pierde.

A partir de ella podéis acceder:
• a la página del autor
• a una biografía de Escher
• a un montón de enlaces interesantes al final de dicha biografía.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho el artículo, que he visto (siguiendo la analogía)centrado en la reflexión de la luz en un objeto. En cuanto a la información que extraemos de esa reflexión:
a. ¿qué diferencias encontramos entre la reflexión en una bola pulida y la reflexión en el OJO del caballo? O, para que se vea más de lo que quiero sugerir, entre la reflexión en la bola y nuestro reflejo en la MIRADA del caballo?
b. ¿Y si en lugar de la mirada de un caballo ponemos la mirada de un ser humano que nos conoce?

Por otro lado, si nos centramos en la refracción de la luz:
a. ¿es el caballo realmente MÁQUINA (en el sentido que proponía Descartes y los físicos deterministas de la época, y, mutatis mutandis, los actuales fisico-químicos) o llega a interpretar la realidad (donde "interpretar" sirve para indicar un "conducirse de un modo u otro, que no sería el mismo que el de cualquier otro caballo")?
Como ves, la cuestión de los "a priori" va apareciendo continuamente en cualquier planteamiento sobre el conocimiento (del caballo como ejemplo, pero también del hombre -pues, como decía Unamuno, sobre el conocimiento matemático de un cangrejo poco podemos decir-) en el que se ve al sujeto como una caja vacía (o tabula rasa) frente al medio.
b. ¿VER a través de los ojos de un caballo? ¿Cuántas esferas-ojo humanas ven la realidad del mismo modo? Sobre lo que escribías en otro artículo acerca del VER/MIRAR y en relación a la ciencia, y en conexión con el libro de Kuhn sobre La revolucion copernicana (Ariel) hay un libro fantástico escrito por Galileo (para mí el autor del cambio hacia la "nueva" ciencia, precisamente por ser capaz de interpretar de dos modos distintos la misma realidad): DIÁLOGO SOBRE LOS DOS SISTEMAS MÁXIMOS, en Alianza Universidad, que seguro tú vas a disfrutar más que yo.

Un abrazo.

Luis dijo...

Tomo nota de los libros que me recomiendas. Gracias (y esto NO es una formalidad: ya sabes que para mí el concepto de "camello bibliográfico" (también el de camello musical), es decir, el de persona (mejor si es amigo, amiguete o amigote) que me parece valiosa y que me habla de "sus" libros, es extraordinariamente valioso…

Por cuanto al tema de "qué es ver", muy presente en este blog, NO me alineo para (casi) nada con los puntos de vista cartesianos que apuntan a la idea de caballo-máquina. Ya sé que puede considerarse una grave contradicción con mi declarado amor por los mundos newtonianos con los que, frecuentemente, fabulo. Los post con referencias a "mi" perrita, a las relaciones de pareja (Avito Carrascal) creo que avalan que, aunque muy útiles en algunos aspectos científicos, los puntos de vista mecanicistas para entender la vida (sobre todo para vivirla) me parecen TOTALMENTE insuficientes.

Me acaba de enviar un amigo un fragmento de Ortega y Gasset precioso y al que le veo mucha relación con todo esto. Lo colgaré un día de estos y volvemos a hablar.