viernes, 4 de abril de 2008

Otro punto de vista masculino sobre el amor

Pero esta vez, curtido por la edad. Me quedé con ganas de escribirlo tras el post en que Don Avito Carrascal se enamoraba.

Ya me referí en otro post a Cormac McCarthy. Parece estar de moda. "La carretera" ha sido considerada por muchos críticos como una de las mejores novelas del año. Y luego está la nueva película de los hermanos Cohen, basada en una novela suya: "No es país para viejos". La que le ha valido el Oscar a Javier Barden…

La peli me gustó mucho. Pero ni de lejos tanto como el libro. ¿Seré uno de esos de los que habla Mauro Entrialgo en una tira suya? Espero que no. Pero quedo bajo sospecha…

De hecho, esta película me parece una prueba casi irrefutable de que una gran novela puede dar lugar a una buena película, pero no cabe en ella. Es una cuestión de formato. En estos momentos puede entenderse a la perfección: ¿cuántos programas de TV en formato 4:3 vemos en nuestros flamantes televisores panorámicos (a lo mejor también Full-HD)? Mogollón. Yo creo que la manía de ensanchar la imagen para que no queden franjas en los laterales es un subterfugio mental para que no nos sintamos atontaos. Por haber comprado un producto de utilidad dudos-a (-ísima), me refiero; uno se acostumbra a ver a la gente "gordota" en la pantalla y asunto resuelto… Pero a lo que voy es que son formatos incongruentes y punto. Nos pongamos cómo nos pongamos.

Un amigo mío me hizo ver que en la película faltaba casi toda la parte metafísica del libro. En la película se convierten las andanzas del asesino (Chigurh, un malo que más que malísimo parece representar "la maldad") y de su perseguido (Moss) en protagonistas indiscutibles; en el libro son el escenario en el que discurren las reflexiones de un "viejo" sheriff (Bell)… Que es lo que más me gustó. Sin que el escenario desmerezca en absoluto. Por ejemplo…
El sol encharcado ante él en unas lomas azules. Desangrándose lentamente. Un crepúsculo fresco y sombreado posándose sobre el desierto.
Belleza violenta.

Pero a dónde quería llegar era a citar unas reflexiones que el autor pone en boca del viejo y quejumbroso (que no quejica) sheriff acerca de su esposa. Ni el autor (Cormac McCarthy) ni su personaje (el sheriff Bell) son nada "primaveras". Ambos masculinos.
En esa época mi mujer no veía muy claro lo de volver aquí. Que me presentara a sheriff . Pero vio que yo lo deseaba y así lo hicimos. Ella es mejor persona que yo, cosa que estoy dispuesto a reconocer ante cualquiera. Y tampoco es que eso sea decir mucho. Ella es mejor persona que nadie que yo conozca. Y punto.

La gente cree saber lo que quiere pero generalmente no es así. Aunque a veces, con suerte, consiguen lo que se proponen. o siempre tuve suerte. Toda mi vida. De lo contrario no estaría aquí. He pasado muchos apuros. Pero el día que la vi salir de Kerr's Mercantile y cruzar la calle y pasar por delante de mí y yo me llevé la mano al sombrero y ella casi me respondió con una sonrisa, ese fue el día más afortunado de todos.

La gente se lamenta de las cosas malas que le pasa y que no merece pero raramente menciona las cosas buenas. Lo que ha hecho para merecerlas. Yo no recuerdo haber dado al Señor demasiados motivos para que me favoreciera. Pero lo hizo.

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Bell asintió. Mi mujer tenía dieciocho cuando nos casamos. Acababa de cumplirlos. Casarme con ella me compensa de todas las tonterías que he hecho en mi vida.

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Despertaré a Loretta en cuanto me despierte yo. Nos quedaremos allí tumbados y ella dirá mi nombre. Como preguntándome si estoy. A veces iré a la cocina y le llevaré un ginger ale y nos quedaremos sentados a oscuras. Ojalá tuviera su serenidad. El mundo que he visto no me ha hecho ser una persona espiritual. No como Loretta. Pero está preocupada por mí. Lo noto. Supongo que pensé que como yo era el hombre y más viejo que ella sería ella la que aprendería de mí. Pero yo sé quién le debe más a quién.
Son fragmentos dispersos por el libro. Me parece significativo que los escriba Cormac McCarthy. En cualquier caso, me gustan y creo que aportan información parcial sobre la ecuación irresoluble p·mujer + q·hombre + K·vida = 'joé-macho'.

La adición del término n·hijos NO facilita en nada su resolución.