jueves, 5 de junio de 2008

Magia


¿Sabéis cuál es el post más comentado de este blog? El del 137

Me gusta la palabra "mágico" y me gusta la "magia de los ilusionistas", la de esos artistas capaces de generar ilusión a cambio de pequeños o grandes engaños. El mago Juan Tamariz cuenta muy bien este tipo de idea.

PERO la palabra tiene, en mi opinión, un reverso lamentable, el que la asocia a "poderes de algún tipo sobrenatural". NO creo en absoluto en dicho tipo de magia. Me irrita esta acepción de la palabra. Me alineo con la idea de que lo que no entendemos es porque sencillamente permanece inexplicado… Por el momento.

Me encanta ver a un buen mago-ilusionista, o a un mago-prestidigitador… Realmente tienen cualidades extraordinarias (¡lo que se lo tienen que currar para poder mover las cartas así!, por ejemplo) pero NO sobrenaturales. Me encanta el fragor de la batalla entre mi lógica y su muy trabajada pericia. ¡Qué diversión! ¡Parece mentira que consigan "engañarnos" con semejante elegancia! ¡Es algo mágico!

"Estupendo" o "sorprendente" son adjetivos que no creo que lleguen a incluir en su interior a la ilusión. "Maravilloso", algo mejor… Prefiero, "mágico".

La naturaleza está llena de fenómenos y hechos que me parecen "mágicos", que me maravillan cada vez que me acerco a ellos. Por ello no quiero renunciar a la palabra: me gusta demasiado. Pero, dado el "éxito" del post del 137, quería explicar el sentido que le quiero dar cuando la utilizo (en este blog).

Mañana, más…