sábado, 18 de octubre de 2008

Por un puñado de amperios

Este post es, en buena parte, traducción de un fragmento del libro "Advancing Physics" y se inspira totalmente en él…

Actualmente por "mundo cableado" entendemos las partes del mundo conectados a los sistemas de comunicación global. Pero antes de esto, el mundo fue cableado por primera vez a finales del siglo XIX, cuando los países industrializados comenzaron a construir redes para distribuir la electricidad desde los centros de producción hasta los hogares. Desde entonces las zonas del mundo aún pueden clasificarse en dos tipos: las que poseen potencia eléctrica y las que no.

Piensa en la última vez que sufriste un apagón. Todo se puso muy negro: la calefacción dejó de funcionar; tu ordenador murió. No TV, of course! No podías trabajar, ni siquiera leer para entretenerte.

Entonces volvió a "hacerse la luz" y TU mundo se hizo normal de nuevo. Pero no olvides que "ese mundo normal" no ha sido así durante la mayor parte de la historia de la humanidad. Aún no lo es para la gente que habitan lugares sin electricidad. Allí la vida es muy muy diferente.
Nosotros vivimos iluminados las 24 horas del día, climatizados a placer. Podemos ampliar el tiempo de ocio —aunque, a veces, la gente se ve obligada a trabajar de noche; así que el cambio no ha sido a mejor en todos los aspectos. Pero, de hecho, la calidad de vida se encuentra ligada a poder utilizar electricidad. Nuestros hogares, por ejemplo, se encuentran llenos de motores eléctricos de diversos tamaños: el de la lavadora, el del frigo, el del taladro, el del aspirador, el de la afeitadora, el del cepillo de dientes… Aparatuquis que se nos antojan irrenunciables.


La historia de la electricidad "en un párrafo" podría contarse así.
Año 1800. El mundo está iluminado por candiles y quinqués. Alessandro Volta fabrica la primera batería (llamada pila voltaica en su honor; sí, lo de los voltios también es por él). Por primera vez se disponía de una fuente continua de corriente (de tensión eléctrica, de energía potencial eléctrica, por ser algo más rigurosos) que permitía hacer experimentos.
[Hasta entonces "electricidad" era sinónimo de "electricidad estática": mucha energía eléctrica pero muy poquita corriente. En definitiva, ¡mucho ruido y pocas nueces! (para algo ando leyendo a Shakespeare).]
La pila de Volta permitía cantidades de corriente suficientes para apreciar sus efectos magnéticos (que un cable por el que pasa una corriente tiene mucho de imán). En unos treinta años Oersted, Henry, Ampère y Faraday descubrieron las principales leyes del electromagnetismo. A partir de aquí se tardó unos 50 años en crear generadores y motores útiles, que pudieran competir con las máquinas de vapor (que por aquel entonces era la manera de realizar trabajo): el siglo comenzó con el descubrimiento de la pila y acabó con el principio del uso industrial y doméstico de la electricidad.
Durante el siglo XX las lámparas de gas y los candiles fueron dejando paso a la electricidad. El oficio de los que cuidaban de la iluminación a gas en las calles desapareció; aparecieron los electricistas; las velas quedaron para poco más que para soplar en las tartas de cumpleaños; los candiles y quinqués, de adorno…

Y la foto que insinúa lo que tiene esta situación de gloriosa y de mísera creo que es la preciosidad que sigue, todo un clásico de la fotografía astronómica:


¡Qué pequeña que queda! Haz click sobre ella para degustarla debidamente. ¡Y no olvides de leer el texto que la acompaña!