sábado, 13 de diciembre de 2008

Hablando de energía: la santa Inquisición

Una combustión es una reacción química en que participan un combustible y algún comburente. Uno, al menos. Un oxidante, dice la química (el oxígeno, casi siempre). Pero el diccionario de la Real Academia Española amplia el concepto de comburente a "aquello que provoca o favorece la combustión". Entre la energía de salida de muchas combustiones están la luz (energía luminosa) y la energía térmica. También hay muchas combustiones sin fuego: las que se producen en el interior de las células y que nos permiten vivir. Pero hoy sólo vamos a hablar de las primeras, las de las hogueras, como las de la santa inquisición (que, al parecer, también daban la vida, pero esta vez la eterna).

Cuenta Fernando Vallejo, con el rigor y mala uva que le caracterizan, en su último libro (la puta de Babilonia) formas de funcionamiento y cifras conseguidas por la misma. Dedica a Tomás de Torquemada, "el inquisidor por antonomaxia", un espacio especial en su razonamiento energético:
"Vale decir que en trescientos años un sartal de inquisidores sólo le sumaron veinte mil a los diez mil que quemó Torquemada en sus escasos once años de gestión comburente. Como Mozart, Torquemada vale por cuantos lo preceden y lo siguen. Cotéjense si no estas pobres cifras ajenas con las suyas: Robert le Bourge quemó a ciento ochenta y tres; Bernard Gui, a cuarenta y dos; Conrado de Marburgo, a unos veinte. En Portugal quemaron a ciento ochenta y cuatro, tres mil ochocientos en Goa, veinte en Salem. ¡Qué desilusión! No hay como la raza hispánica
De hecho Torquemada condenó, entre herejes, apóstatas, brujas, bígamos, usureros, judíos, moros y cristianos, a ciento catorce mil. Las penas fueron variadas: sólo quemó a diez mil.
El caso es que:
"El sistema de la delación anónima les producía a los inquisidores tales cosechas de herejes para la hoguera que se empezó a acabar la leña de Europa."

"Cuando a los dominicos les empezaron a escasear los herejes le pidieron permiso a Juan XXII para seguir con las brujas."
Siempre, siempre es necesaria una energía de entrada: si se agota una, habrá que hacerse con otra. En todo caso, las que utilizaba la Santa Inquisición, siempre eran no renovables.