sábado, 13 de diciembre de 2008

Otra de energía [según Zorba (el griego)]

Ahí va otro pequeño fragmento de literatura que, una vez paladeado (o mientras lo paladeo, no sé) deja que me entretenga pensando en el principio de conservación de la energía. Transcribo un párrafo anterior para que el contexto no se pierda totalmente.

— He tenido un sueño. Un sueño muy raro. Creo que no tardaremos en emprender un viaje. Escucha, que te hará gracia. Era, pues, aquí en el puerto, un barco grande como una ciudad. Sonaba la bocina, anunciando la inminente partida. Y yo llegaba a todo correr de la aldea para embarcarme y llevaba un loro en la mano. Llego, me subo a bordo, acude el capitán: "¡Su pasaje!", me grita. "¿Cuánto cuesta?", le pregunto yo, extrayendo un puñado de billetes del bolsillo. "Mil dracmas." ¡Hombre –le digo–, ¿no podrías, por favor, dejármelo en ochocientas? "No, son mil." "Tengo ochocientas, tómalas." "Mil, ni un céntimo menos. Si no puedes pagarlas, márchate al instante." Entonces, me enojé: "Oye, capitán –le dije–, por tu alma te lo digo, toma ochocientas que te doy, si no me despertaré, pobre amigo mío, y lo perderás todo."

Zorba lanzó una carcajada.

— ¡Qué máquina curiosa, el hombre! Le echas pan, vino, pescados, rábanos, y te produce suspiros, risas y sueños. ¡Es una fábrica! En la cabeza llevamos un cine sonoro como esos que te dan cintas parlantes
Nikos Kazantzakis, Zorba el griego


¿Cuál es la energía de entrada? Está claro: pan, pescado, ¡vino!, etc. Zorba se deja de enumerar las percepciones sensoriales: la luz procedente del exterior y que, entrando por nuestros ojos, alimenta a nuestro cerebro; el calorcito (energía térmica) y suavidad de una caricia sugerente…

Suspiros, risas y sueños. ¡Y penas!, que aquí no lo dice pero que en el libro también aparecen, como energía de salida.

Y el cine sonoro de nuestra cabeza comandando lo que puede, generando, muchas veces, muchas pérdidas en "el proceso que llamamos vivir."

Y, sí, con el sueño de Zorba un buen psicoanalista se pasaría un buen rato.
[En el libro, el sueño tiene un carácter premonitorio que me divierte mucho menos que el juego psicoanalítico que podría dar ;-)]