sábado, 10 de octubre de 2009

Bellow y el amor

"Hasta Adán que tenía al mismo Dios con quien hablar, pidió compañía humana." ¡Impresionante, Bellow! ¡Ni Dios apaga el deseo sexual del hombre (masculino)! Parece que Dios no es tan omnipotente como lo pintaban… ¡Qué mala uva!
"Te falta algo fundamental. Lo comprendo. Hasta Adán, que tenía al mismo Dios con quien hablar, pidió una compañía humana. …/… Hemos trillado muchas veces este terreno, con los pros y los contras, con Chejov diciendo: "Si tienes miedo a la soledad, no te cases", [con Akim Tamiroff respondiendo] "Un hombre sin mujer es como una chaqueta sin pantalones, como el gato del dicho sin la liebre". Entonces dices: "Me estoy volviendo demasiado autosuficiente. No necesito a nadie. Me hiela la sangre reconocer lo poco que me importa este individuo o aquel otro."

Como ves Bellow es potente (omnipotente no, porque ni Dios ;-).

Bueno, como supongo irás deduciendo, quasicientíficamente, de lo ya citado en posts anteriores, Benn (el botánico genial) acaba "enamorándose"…
"¿Qué vio [el tío] en ella? Bueno, como dijo Joyce, no todos los asuntos humanos resisten ser escritos en blanco y negro."
Haciendo comentar la jugada (más bien el fuera de juego) a una amiga y al sobrino de Benn –el narrador de la novela–, Bellow vuelve a mostrarse más que escéptico con el tema del amor…

"-No creerás de verdad que no es más que una trampa.

-Claro que no, pero hay demasiadas variables humanas a las que hay que seguir el rastro. Por ejemplo, mi tío podía saber muy bien que iba a ser engañado, y desea el engaño tanto como ella porque le excita. O si no, estropea la belleza exagerando defectos nimios. Se vuelve exigente hasta la locura y busca faltas en la amada. Se fija en sus nudillos o en la forma de las orejas. O si no, tiene una señal de nacimiento pequeñita, como la belleza del cuento de Hawthorne, perfecta salvo por ese detalle. Cuando Aylmer, el científico loco, le quita la señal, la mata. Bueno, ya sabes lo que dice la Biblia: Dionisia y Hades son uno y el mismo. El dios de la vida y el dios de la muerte son el mismo dios, lo que significa que la vida de la especie exige la muerte del individuo."
Ufff, duro, duro. Descansemos. Otro día, más.