jueves, 1 de octubre de 2009

Bellow y los científicos

Desde luego que lo que he transcrito aquí del último libro de Bellow que he leído no puede mostrar su riqueza y profusión de ideas, que hace que muchos de sus personajes padezcan de "incontinencia mental". Menos aún su fina ironía que consigue divertirme hablando de temas de gran calado. Así que aún pienso mostrar algunos otros momentos del libro.
"Que una persona así [refiriéndose a un importante biofísico] escribiese versos dedicados a una mujer que llevaba tantos años muerta demostraba que entre los científicos, gente entrenada para leer en el libro de infinito misterio de la naturaleza, el amor tenía un valor elevado."
Sip, los científicos están sometidos a las mismas urgencias que provoca el amor, el deseo (me refiero aquí al sexual; el deseo de conocimiento, de descifrar algún renglón del libro de la naturaleza parece bastante obvio…), incluso en sus formas más irracionales.
Sip, incluso los científicos acaban descubriendo que el lenguaje del amor no tiene mucho (si es que tiene algo) de racional…
"Hazme un favor, Kenneth, no seas tan puntillosamente racional. No hay nada más irritante que una racionalidad fuera de lugar. …/… Estoy hablando de fenómenos afectivos y tú hablas de sentido común. Peor que inútil.

Benn estaba equivocado, pensé, pero se lo veía demasiado agitado para discutir con él."

Y, sí, al menos en mi caso, la ciencia puede actuar como ansiolítico ante la complejidad imposible del ser humano y la vida en general. Es muy muy curioso: abres la puerta y entras "en la otra habitación"; mucho más ordenada, llena de estructuras simples y complejas (pero inteligibles). ¿Para escapar de la "habitación mundana", del círculo en qué te ha tocado vivir? No, no: para relajarte y poder observar sosegadamente a través de la puerta e intentar comprender. Cobarde y heroico a la vez, podría decirse.
No es bien bien de esto de lo que hablan las líneas siguientes pero me lo han sugerido: el círculo de la vida y más allá…

"Bueno, y, ¿qué es eso de una «relación» y su fundamento? Para decirlo tal como yo lo entiendo y tan brevemente como sea posible, se trata de la monotonía de lo que Swedenborg llamaba «la pura naturaleza»; el aburrimiento del encierro eterno en un círculo fijo, sea cósmico o personal, que nos hace prisioneros. Un mundo fijo de materia y energía, ¿no lo ven? La sabiduría salomónica del «nada nuevo bajo el sol» o la «recurrencia eterna». Un círculo cerrado, y un círculo cerrado es una cárcel.

Mis padres, con todo mi respeto filial, eran prototipos de círculo cerrado. De ahí la atracción que Benn ejercía sobre mí. Aparentemente, él no estaba dentro de la habitual circunferencia; hacía incursiones en el reino vegetal y, en ocasiones, más allá de él."
Pero no siempre funciona la cosa porque la ciencia, en ocasiones, alcanza niveles de perfección y detalle tales que nos hace sentirnos muy muy pequeños:
"En ocasiones, aquellos que no pueden arreglárselas miran la naturaleza a través de sus ventanas. Allí ven crecimiento, equilibrio, belleza, los resultados de miles de millones de años de desarrollo gradual, y eso los avergüenza, hace que se consideren a sí mismos miserables. Se quedan quietos mirando como monigotes torpes y vacíos. Pero entonces se les ocurre pensar: «Es mi mente la que percibe este orden, esta belleza, etc.». puede que hasta sea mi mente la que lo creó. Es posible que la naturaleza ni siquiera exista. pues bien, si he sido dotado de una mente así, ¿por qué estoy tirado con el corazón estremecido como una cría de puerco espín acosada por los perros?"
Pero esto sucede en pocas ocasiones ;-)