viernes, 30 de octubre de 2009

Libros electrónicos

Como me hago viejo, cada vez me gustan más los clásicos y el "hardware clásico", como los libros de "carne y hueso", los de papel…

Con su portadica –que puedo dejar bien manoseada si me ha costado leerlo semanas y semanas pero que finalmente deja muy claro que ese libro sí que me lo he leído con la muy agradable posibilidad de que la gente que lo vea en mi estantería pueda pensar que soy mucho más listo de lo que soy con lo agradable que es que la gente que me gusta me valore en exceso e injustamente pero no lo pienses mucho Luis no vayas a coger una depresión de caballo: encima de gilipollas mentiroso…

Con sus paginicas que puedo dejar bien rayujeadas y anotadas con mis bobadas…

Pero, como también pertenezco a la famosa especie de tontorrones a los que les encanta y flipan con la tecnología, el asunto de los libros electrónicos me llama la atención. Mucho.

Creo que el nombre moderno de este tipo de personas es "geek". Pero a mí me parece que no puedo ser "eso". ¡Con la edad que tengo! ¡Eso es cosa de "menores de 48"!
Que, realmente, tengo 49 y no 48. Pero, ¡mira por donde!, la falta de memoria no siempre es fatal y parece que la última edad que fijó mi cerebro fue la de 48. Y voy diciendo por ahí que tengo 48. Sin querer. De verdad.

El caso es que la gente de Xataka ha dedicado unos cuantos post de su blog al tema. Si te interesa, puedes leer su "especial libro electrónico".

¿Que no huelen a libro de verdad? No problem.
Vaaaale, vaaaale, es broma. ¡Pero podría ser verdad!
Y es que ser gilipollas (y viejo) no está tan mal: uno puede sentirse acompañado en casi cualquier lugar. ;-)