jueves, 20 de diciembre de 2007

Vida y destino

Bueno amiguetes, esto de las vacaciones se aproxima así que, probablemente, el de hoy será el último del año…

Y viene motivado por una "e-conversación" con un amigo. Amante de los libros, él, se plantea NO leerse uno grande (de tamaño y entidad). Vida y destino, de Vasili Grossman. Por lo que se ve está siendo uno de los muy vendidos del año, muy buenas críticas y tal. Yo lo he empezado a leer:
  • porque ya lo tenía comprado
  • antes de aborrecerlo (gracias a esa capacidad tan especial que tienen los medios de comunicación de machacarte vivo con ciertos "productos").
Además George Steiner habla maravillas del libro. Y, para mí, lo que dice Steiner va a misa: me gusta muchísimo. Fijáos que lo leo aunque no siempre lo entiendo… ¡Eso es de lo mucho que me gusta! Si no, ¡de qué!. De un escritor que no entiendo acabo pensando "Este tío va de listo" (hay otra opción: sentirme gilipollas, y tampoco me gusta nada). En fin –no te enrolles Luis– que si lo dice Steiner, yo pliego las orejas hacia abajo y punto.

Pero Vida y destino, que es un libro grande –como ya he dicho y resulta evidente cuando lo coges en tus manos–, me está pareciendo grandioso en su calado. Ésta es una opinión provisional dado que sólo llevo leídas 300 de las más de mil y pico páginas que tiene. ¡Pero es que 300 páginas impresionantes en un libro ya son muchas!

Así que voy a intentar que mi amigo se replantee la lectura de Vida y Destino. ¿Cómo? Fácil. Yo cojo unos trocitos de los tres últimos capítulos leídos y… Podría abrir el libro en cualquier capítulo de los que llevo leídos…

Capítulo 50. En los anteriores habla de unos cuantos viajeros que coexisten en un vagón de un tren alemán que se dirige hacia un campo de concentración. De repente, capítulo 50. De cinco páginas. Creo que aún no ha habido otro de este tipo, de corte 100% filosófico.

No, esta sumisión nos habla de una nueva fuerza terrible que triunfó sobre los hombres. La extrema violencia de los sistemas totalitarios demostró ser capaz de paralizar el espíritu humano en continentes enteros.
...
Uno de los medios de los que se sirve el fascismo para actuar sobre el hombre es la total, o casi total, ceguera. El hombre no cree que vaya al encuentro de su propia aniquilación. Es sorprendente que aquellos que se encontraban al borde de la tumba fueran tan optimistas. Sobre la base de la esperanza –una esperanza absurda, a veces deshonesta, a veces infame–surgió la sumisión, que a menudo era igual de miserable y ruin.

La insurrección de Varsovia, la insurrección de Treblinka, la insurrección de Sobihor, las pequeñas revueltas y levantamientos de los Brenner nacieron de la desesperación más absoluta. Pero, naturalmente, la desesperación total y lúcida no generó sólo levantamientos y resistencia: engendró también el deseo –extraño en un hombre normal– de ser ejecutado lo más pronto posible.

La gente discutía por el puesto en la cola hacia la fosa sangrienta mientras en el aire resonaba una voz excitada, demente, casi exultante:

—Judíos, no tengáis miedo. No es nada terrible. Cinco minutos y todo habrá terminado.

Todo, todo engendraba sumisión, tanto la esperanza como la desesperación. Sin embargo, los hombres, aunque sometidos a la misma suerte, no tienen el mismo carácter.

Es necesario reflexionar sobre qué debió de soportar y experimentar un hombre para llegar a considerar la muerte inminente como una alegría. Son muchas las personas que deberían reflexionar, y sobre todo las que tienen tendencia a aleccionar sobre cómo debería de haberse luchado en unas condiciones de las que, por suerte, esos frívolos profesores no tienen ni la menor idea.

Una vez establecida la disposición del hombre a someterse ante una violencia ilimitada, cabe extraer la última conclusión, de gran relevancia para entender la humanidad y su futuro.

¿Sufre la naturaleza del hombre una mutación dentro del caldero de la violencia totalitaria? ¿Pierde el hombre su deseo inherente a ser libre? En esta respuesta se encierra el destino de la humanidad y el destino del Estado totalitario. La transformación de la naturaleza misma del hombre presagia el triunfo universal y eterno de la dictadura del Estado; la inmutabilidad de la tendencia del hombre a la libertad es la condena del Estado totalitario.

He aquí que las grandes insurrecciones en el gueto de Varsovia, en Treblinka y Sobibor, el gran movimiento partisano que inflamó decenas de países subyugados por Hitler, las insurrecciones postestalinianas en Berlín en 1953 0 en Hungría en 1956, los levantamientos que estallaron en los campos de Siberia y Extremo Oriente tras la muerte de Stalin, los disturbios en Polonia, los movimientos estudiantiles de protesta contra la represión del derecho de opinión que se extendió por muchas ciudades, las huelgas en numerosas fábricas, todo ello demostró que el instinto de libertad en el hombre es invencible. Había sido reprimido, pero existía. El hombre condenado a la esclavitud se convierte en esclavo por necesidad, pero no por naturaleza.

La aspiración innata del hombre a la libertad es invencible; puede ser aplastada pero no aniquilada. El totalitarismo no puede renunciar a la violencia. Si lo hiciera, perecería. La eterna, ininterrumpida violencia, directa o enmascarada, es la base del totalitarismo. El hombre no renuncia a la libertad por propia voluntad. En esta conclusión se halla la luz de nuestros tiempos, la luz del futuro.
Capítulo 51. Una página. Ahí va completo. Purita reflexión…

Una máquina eléctrica puede efectuar cálculos matemáticos, memorizar acontecimientos históricos, jugar al ajedrez, traducir libros de una lengua a otra. Supera al hombre en su capacidad de solucionar con mayor rapidez problemas matemáticos; su memoria es impecable.

¿Existe un límite al progreso que crea máquinas a imagen y semejanza del hombre? Evidentemente la respuesta es no.

Se puede imaginar la máquina de los siglos y milenios futuros. Escuchará música, sabrá apreciar la pintura, ella misma pintará cuadros, compondrá melodías, escribirá versos.

¿Hay un límite a su perfeccionamiento? ¿Podrá ser comparada a un hombre? ¿Lo sobrepasará?

La reproducción del hombre por parte de la maquina necesitará cada vez más electrónica, volumen y superficie.

El recuerdo de la infancia, las lágrimas de felicidad, la amargura de la separación, el amor a la libertad, la compasión hacia un perrito enfermo, la aprensión, la ternura maternal, la reflexión sobre la muerte, la tristeza, la amistad, la esperanza repentina, la suposición feliz, la melancolía, la alegría inmotivada, la turbación inesperada...

¡Todo, la máquina lo reproducirá todo! Sin embargo, sobre la Tierra no habrá lugar suficiente para colocar la máquina, esa máquina cuyas dimensiones siempre continuarán creciendo en medida y peso como si intentara recrear las particularidades de la mente y el alma del hombre medio, del hombre insignificante.

El fascismo aniquiló a decenas de millones de hombres.

Capítulo 52. Diez páginas. Cambio de plano: en un lugar dónde un batallón acaba de recibir la orden de entrar en la contienda.
En una casa espaciosa, luminosa y limpia de un pueblo situado en un bosque de los Urales, Nóvikov, el comandante del cuerpo de tanques, y el comisario Guétmanov acababan de examinar los informes de los comandantes de las brigadas que habían recibido la orden de salir de la reserva y entrar en servicio activo.

El trabajo insomne de los últimos días había dado paso a una calma momentánea.

Como suele suceder en esos casos, a Nóvikov y a sus subordinados les daba la impresión de que les había faltado tiempo para completar la instrucción de los reclutas. Pero ahora el periodo de instrucción había llegado a su fin, había acabado la asimilación de la óptica, los equipos de radio, los principios de balística y el funcionamiento de los motores y las piezas móviles; había terminado el periodo de prácticas de la dirección del tiro, de evaluación, elección y repartición de los objetivos, de determinación del momento propicio para abrir fuego, de la observación de los impactos, de la introducción de modificaciones, del cambio de objetivos.

El nuevo maestro, la guerra, enseña rápido, hace trabajar a los rezagados, llena las lagunas.

.../...

—Lo principal es cómo el camarada combatirá al alemán, ése es mi marxismo –declaró Nóvikov–. Y dónde rece su abuelo a Dios, si en una iglesia, en una mezquita… –meditó un instante y añadió–: o en una sinagoga, a mí me da lo mismo… Yo pienso así: lo principal en la guerra es disparar.

Espero que estos trocitos leídos "al azar" te permitan intuir que es un libro que vale la pena… Mira que no he querido poner unas reflexiones sobre física que hace uno de los protagonistas, que es físico… Si es que, ¡ya lo decía Steiner! :-)

PD: el otro día os comenté de un libro de Kenzaburo Oé que podía parecer triste; no fue mi percepción. Creo que era un libro esperanzador. Éste me está resultando bastante bastante más duro… Por si alguno está flojillo de ánimo.

domingo, 16 de diciembre de 2007

¡Notición!

¡Han editado o reeditado el superlibro de Leon Lederman que andaba traduciendo por aquí!

La referencia es:

La partícula divina
(si el universo es la respuesta, ¿cuál es la pregunta?)
Leon Lederman y Dick Teresi
Drakontos bolsillo (ISBN: 978-84-8432-968-8)

Si no lo he dicho explícitamente supongo que se intuye: ¡me parece un libro imprescindible, de lectura obligada para cualquier aficionado a la ciencia! Corre y cómpralo, ¡connio! que luego se agota y ¡a llorar todos! :-)

La única pena que tengo es que la edición es baratilla (bien), pero semejante librazo soportaría y merecería una edición "de luxe".

Lederman (13): Un diálogo con Demócrito

En este apartado Leon sueña que se encuentra a un señor vestido con toga en la sala de control del Fermilab… ¡Nada menos que con Demócrito! Ya he dicho alguna vez lo mucho que alucino cuando leo algo de o sobre los presocráticos.

Lederman: Perdón. ¿Es usted el nuevo matemático que tenía que venir de la universidad de Chicago?
Joven con toga: Profesión correcta; ciudad incorrecta. Me llamo Demócrito. Procedo de Abdera no de Chicago. Me llaman el filósofo burlón.
L: ¿Abdera?
D: Ciudad de Tracia, Grecia.
L: No recuerdo haber pedido a nadie de Tracia. No necesitamos un filósofo burlón. En el Fermilab las bromas las hago yo.
D: Sí, he oído hablar del director burlón. Pero no se preocupe, dudo que me quede aquí mucho tiempo. Nada, a juzgar por lo que llevo visto.
L: Entonces, ¿qué hace ocupando sitio en la sala de control?
D: Estoy buscando algo. Algo muy pequeño.
L: Pues has venido al lugar ideal. Lo pequeño es nuestra especialidad.
D: Ya me lo habían dicho. Llevo buscandolo 2400 años.
L: ¡Ah! así que eres ese Demócrito.
D: ¿Conoces a otro?
L: Comprendo. Eres como el ángel Clarence en La vida es bella, has sido enviado aquí para evitar que me suicide. De hecho estaba pensando cortarme las venas: ¡no consigo dar con el quark top!
D: ¡Suicidarse! Eso me recuerda a Sócrates. No, no soy un ángel. El concepto de inmortalidad es posterior, fue popularizado por Platón el blandengue.
L: Pero si no eres inmortal, ¿cómo puedes estar aquí? Estás muerto hace más de 2000 años!
D: "Horacio, hay más cosas en el cielo y la tierra de las que has soñado en tu filosofía."
L: Me suena…
D: Lo he tomado prestado de un joven que me encontré en el s.XVI. Pero, contestando a tu pregunta, te diré que estoy viajando en el tiempo.
L: ¿Viajes en el tiempo? ¿Ya los imaginábais en el s. V antes de Cristo?
D: Es muy fácil controlar el tiempo: va hacia adelante y retrocede. Se cabalga sobre él como hacen los surfistas en California. Es algo complicado de imaginar. Pero incluso hemos enviado a vuestra era a uno de nuestros graduados, un tal Stephenius Hawking. He oído que ha causado mucho revuelo. Se especializó en "el tiempo". Le enseñamos todo lo que sabíamos… [¡Gracias a Ricardo por ayudarme a traducir este párrafo!]
L: ¿Cómo es que no publicasteis vuestro descubrimiento?
D: ¿Publicarlo? ¡Escribí 67 libros y podía haber vendido un montón! Pero el editor no quiso hacerme publicidad. La mayor parte de lo que sabéis de mí es a través de Aristóteles, así que permíteme que te cuente… Fui un viajero –¡Dios!, viajé muchísimo. Fui quién más viajó de mi tiempo, quién más investigó, quién más climas y países conoció y escuché a los hombres más famosos...
L: Pero Platón te odiaba. ¿Es cierto que aborrecía tanto tus ideas que quiso quemar tus libros?
D: Sí, y esa cabra vieja y supersticiosa casi lo consigue. Y luego, ese incendio de Alejandría, casi quema mi reputación. Por eso los que os autoproclamáis modernos sois tan ignorantes sobre la manipulación del tiempo. Ahora todo lo que oigo es sobre Newton, Einstein…
L: Entonces, ¿por qué esta visita al Fermilab en los 90's?
D: Para comprobar una de mis ideas, una que fue abandonada por mis contemporáneos.
L: Sospecho que te refieres a los átomos.
D: Sí, el á-tomo, la última partícula, indivisible e invisible. El elemento de construcción de toda la materia. He estado saltando a través del tiempo para ver hasta dónde han conseguido los hombres refinar mi teoría. [...]
L: ¿Te gustaría escuchar mi teoría sobre el papel que juega la comida china en la violación de la paridad? Es tan válida como decir que el mundo está hecho de agua, tierra, aire y fuego.
D: ¿Por qué no te callas y me dejas contarte desde el principio? ¡Siéntate aquí, al lado de este Macintosh, y presta atención!


[Y me paro aquí, con este pequeño homenaje a los Macintosh, unos ordenadores maravillosos… Sí, en el Fermilab se utilizaban para controlarlo todo… Esa idea de que sólo son diseño es, sencillamente, falsa. Muchos de los jefes del CERN que conocí hace unas semanas (incluídos los responsables directos de GRID y los temas de computación, usaban un Mac!!!!]

domingo, 9 de diciembre de 2007

La tristeza de ser electrón (que me parece que no es tal)

Título alternativo del post de hoy:
Discrepando un pel'in con Prin' Lalá



No quiero que éste sea un blog musical. Pero, dado que la tentación es muy GRANDE, no puedo resistirme a la coyuntura…

El primer disco de Prin'Lalá me ha encantado: siempre lo oigo sin acabar de dar crédito a mis oídos, con una sonrisa vaga en la boca. Me parece una joyita del pop nacional.

El caso es que tienen una canción (que es de las pocas que no han compuesto ellas) electrizante para un amante de la ciencia. La tristeza de ser electrón, se titula.
Pasaron varios siglos sin que el hombre descubriera
que vivía a su manera el electrón.
Estaba en todas partes y no estaba en ningún sitio
por aquello de la indeterminación.

Vivía para siempre enamorado
de un próximo y pesado nucleón.
Jamás los vieron juntos en la Tierra,
la Luna o el Sol.

Qué triste es ser electrón,
vivir en una nube,
el electrón se aburre por definición. (x2)

Sentía una atracción irresistible
y el amor era imposible por aquel bello protón.
El Hombre destrozó todo el encanto
con la inversa del cuadrado que se le ocurrió a un señor.

Danzando por un átomo cualquiera,
espera conocer lo que es amor.
Jamás los vieron juntos en la Tierra,
la Luna o el Sol.

Qué triste es ser electrón,
vivir en una nube,
el electrón se aburre por definición. (x2)
¡Qué bonita!
PERO discrepo en tres puntos:
  • no se puede juntar con el protón (su bien amado nucleón). ¡Vale!, pero está extraordinariamente entretenido en sus incesantes devaneos interatómicos, formando enlaces químicos a diestro y siniestro, originando la química: la farmacológica, la de la vida y la del amor (por aquello de que el sexo es todo química).
  • su bien amado nucleón no está especialmente cerca de él ya que el átomo es una entidad sorprendentemente "vacía". Supón que el núcleo atómico (donde se encuentran los nucleones) es del tamaño de una pelota. El electrón más cercano estará a una distancia 10.000 veces mayor que el tamaño de la pelota. [¿No te parece mucho? ¿Te imaginas una persona 10 veces más alta (grande) que tú? ¡Muy alta! 10.000 veces más grande es… ¡mucho más grande!]
  • Como ya comenté, me alineo con la idea de que la ciencia nunca resta belleza a las cosas. Así que no me gusta que se diga que "el hombre destrozó todo el encanto con la inversa del cuadrado", que era la ley que, supuestamente, gobernaba la atracción electrón-protón.
Además, hubiese sido deseable una mención al hecho de que al electrón sólo "le hacen tilín" uno de los dos tipos de nucleones, los protones (que son los que tienen carga eléctrica opuesta) y no los neutrones.

Aún así: ¡bien por Prin'Lalá! ¡Hasta en física y química son notables!
:-)

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Black & white

Ando muy liado así que hoy seré MUY breve. Poco más que una cita. Algún día aportaré datos científicos al respecto.
Desde luego los seres humanos “blancos” lo son bastante menos que la nieve y los “negros” bastante menos que el terciopelo negro, de manera que se trata de una clasificación vaga y confusa. Incidentalmente hay que decir que todos somos igual de negros en el UV, el IR y en casi todo el espectro electromagnético.
Creo que la cita no es textual porque la saco de unos apuntes que tomé al leer un libro. Pero la idea es de Carl Sagan.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Un amor especial

Así se llama un librito que he leido recientemente y me ha parecido commovedor. Es de Kenzaburo Oé, escritor que tras aceptar el premio Nobel anunció que dejaría de escribir novelas. La razón por la que escribía, dijo, era para darle una voz a su hijo que padece una seria minusvalía -física y psíquica– debido a una hidrocefalia. Ahora su hijo ya tiene "voz" propia. La voz de la composición musical.

Ya he comentado alguna vez que me encanta leer a Oliver Sacks: me ayuda a reposicionarme frente a los conceptos de anormalidad/normalidad, discapacidad, minusvalía, sufrimiento propio y ajeno, etc. Me parece algo fundamental. Pues este libro ha tenido sobre mí un efecto similar.

Y, no, no es un libro triste (tampoco humorístico, desde luego).

Ahí va un fragmento (que podría titularse "el poder de la música", cosa que también me seduce):

HACE DOS AÑOS, y a nuestras expensas, mi mujer y yo publicamos una colección de las composiciones para piano de nuestro hijo Hikari. En el epílogo escribí las líneas siguientes, que quiero citar aquí porque creo que dan una idea de la naturaleza de su minusvalía y del significado que la música tiene para él.

Hikari nació con un defecto cerebral. En un sentido muy literal, podría decirse que «volvió a nacer» cuando le intervinieron quirúrgicamente para corregir ese problema. El cirujano que le operó y después le atendió durante muchos años era Nobuo Moriyasu, y la pieza Réquiem por M se inspira en su muerte. Posee una tristeza desgarradora que impresionó fuertemente a los familiares de Hikari, pues la música es el único medio que nos permite comprender sus emociones.

A medida que Hikari crecía, fue revelándose gradualmente que su desarrollo mental sería más lento que el de los demás niños, pero mi mujer recuerda que tenía una gran sensibilidad para la música desde que era un bebé. Cuando apenas tenía tres años, ya reconocía una pieza de Beethoven («Bebe») o Chopin («Unpa»), que hacíamos sonar casi continuamente en su cuarto infantil. (También mi mujer, joven madre de un primogénito minusválido, debía de encontrar cierto consuelo en la música mientras permanecía sentada al lado de la cuna.) Por mi parte, al observar que el niño era especialmente sensible al canto de los pájaros, me apresuré a comprarle un disco que contenía un centenar de trinos de aves, y se lo ponía con una frecuencia casi maniaca. Este capricho mío tuvo su recompensa un día, en el bosque que rodeaba la casita de campo donde pasábamos las vacaciones estivales, cuando Hikari, que por entonces tenía cinco años, con una voz que imitaba exactamente a la del locutor de mi disco, de repente identificó a un ave: «Eso es un rey de codornices», dijo con el tono solemne de la voz en off, una breve frase que, en realidad, era su primer intento inteligible de usar el lenguaje para comunicarse con nosotros.

Cuando creció y empezó a asistir a una clase especial en su escuela elemental y, más adelante, durante la enseñanza media, a una escuela para minusválidos, su interés por el canto de los pájaros disminuyó y la música ocupó el primer plano. Mozart y Bach, junto con sus primeros amores, Beethoven y Chopin, se convirtieron en sus inseparables compañeros. Sin embargo, hubo que esperar a que Kumiko Tamura empezara a enseñarle a tocar el piano para que Hikari tuviera oportunidad de componer su propia música. Puesto que su minusvalía afecta también a sus capacidades físicas, la señora Tamura no insistió en someterle a muchos ejercicios de dedos, y en cambio ideó pacientemente diversas maneras para que aprendiera a distinguir los acordes y empezara a componer melodías, hasta el día señalado en que mi mujer y yo tuvimos ante nuestros ojos una página cubierta con lo que parecían brotes de judías: la primera composición de Hikari.

Cuando estoy sentado cerca de él con un libro en las manos, escuchando sus lecciones de piano, percibo que los aspectos mejores y más humanos de su carácter encuentran una expresión enérgica y fluida, y al escuchar las obras que ha producido, interpretadas por la señora Tamura y otros músicos que le han prestado generosamente su apoyo, me siento lleno de admiración por la riqueza de su vida interior. Sin embargo, es una vida que, de no haber sido por la música, habría permanecido oculta, que mi mujer y yo, así como los hermanos menores de Hikari, habríamos desconocido por completo. No tengo credo alguno, pero me resulta difícil negar que existe algo..., algo tal vez afín a la «gracia», en esta música. Sí, al escuchar la música de Hikari, ofrecida al público más allá de nuestra experiencia cotidiana en la que parece participar, aprecio en ella todos los matices del término «gracia», tanto un conjunto de cualidades que hacen agradable a una persona y cierto atractivo independiente de la perfección formal como una expresión de agradecimiento.

Kenzaburo Oé, Un amor especial. Editorial: Martínez Roca

Aquí puedes leer algún otro fragmento del libro: fragmento 2 y fragmento 3.

Aquí, una
entrada que me ha gustado acerca del librito en cuestión, en la qué (¡bingo!) encontrarás dos enlaces a unas interpretaciones de música de Hikari. En una de ellas incluso puedes ver a Hikari con su padre.

Por último, una
reseña interesante de una visita del Sr. Kenzaburo Oé a Barcelona.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Ojos y lenguaje

Teach & Learn: los dos filos de la enseñanza vistos uno como reflejo del otro.














Ahí va un post promovido por una colección de ilusiones ópticas hechas con letras y palabras. Algunas me gustan porque me remiten a una serie de temas que me apasionan:
  • Las ilusiones ópticas o "las apariencias engañan" o "tampoco es pa tanto el ojo que tenemos" o "¿qué significa ver?".
  • "La escritura existe desde hace tantos siglos, estamos tan habituados a verla formar parte de nuestra vida, que ahora ya nos parece un componente más del mundo que nos rodea. No reparamos en la increíble anomalía del mundo que es la escritura, ni en la todavía más increíble anomalía del mundo que es el lenguaje." Jorge Bekerman
  • Hemos perdido la capacidad de asombro ante el doble (¡qué digo doble!: ¡triple o más!) filo de la palabra. Herramienta que, por una parte, nos comunica y nos permite conocer las opiniones de otras personas, incluso de genios (Aristóteles, etc) y, por otra, nos separa. ¿Recuerdas la Torre de Babel? ¡Pero no es necesario que, por poner un caso elemental, tus padres hablen un idioma diferente para que no os comprendáis del todo…!
Se mezclan las dos ideas, óptica + lenguaje (+ cerebro, ¡claro!) y se obtiene una mezcla mosqueante de verdad…


Hoy admitimos que es la Tierra quien gira alrededor del Sol pese a que lo que observamos es lo contrario: el movimiento del Sol es apariencia. De manera análoga, en apariencia, es el lenguaje quien sirve al sujeto, quien gira alrededor de él pero… ¡Pero la cosa no es tan clara!

jueves, 22 de noviembre de 2007

Contento

Una foto que ilustra mi estado de ánimo. El teórico porque en la práctica yo no puedo da esos saltitos. ¡No pasa na! ¡Siempre puedo defenderme diciendo que la foto es un montaje! ¿Tú que piensas?











I'm happy, today.
Porque ayer me hicieron dos regalitos. Ambos muy valiosos. El primero, cronológicamente, me lo ha hecho un colega: http://blocs.xtec.cat/ieselcairat/2007/10/31/cosmos/ ¡Muchas gracias, Juan & Co, por acordarte de mí! ¡Y, sobre todo, por rememorarme el fragmento que adjuntas en el post!

[Tareas requeridas del lector.
  • 1. Bájate el documento que encontrarás allí. ¡Imprescindible! (Si este blog sigue su curso, está claro que un día hablaremos sobre el "método científico". Entonces recopilaremos alguna idea sobre el método científico).
  • 2. Léetelo (era un paso obvio pero, ¡por si acaso te estaba dando pereza!)
  • 3. Cómprate el libro "Cosmos" de Carl Sagan –mejor alguna edición chula, por las fotos que, en este caso, valen la pena. Son ediciones más caras pero es fácil conseguir que la financien los papis ;-). Y léetelo. Y experimenta el placer de leer excelente divulgación científica.
  • 4. Toma nota: es un libro que, pese a no ser moderno, es buenísimo. Es decir moderno ≠ mejor.]

El capítulo al que pertenece el fragmento que tendrías que haber leído es el VII del "Cosmos de Carl Sagan". Esta evocadora foto (que también es un montaje ¿?) procede de esta fantástica dirección (de la que no es la primera vez que hablo).


Vamos con el segundo regalito. Mi amigo Ricardo me dijo que su hijo (edad < 12 años) ha leído algo de este blog. Un regalo "moderno", pues. No sé muy bien por qué (tengo vagas sospechas, indicios… Todos apuntan a ideas que me dejan como un tonto. Por tanto, prefiero no tocar el tema en público). Pero me hizo mucha ilusión…

lunes, 19 de noviembre de 2007

Lederman (12): el 137

Hummmmmm, ¡qué título tan poco llamativo!

¡Pero las apariencias engañan!
[Frase que me encantaría que se volviese a poner de moda. ¡Ideal para los tiempos que corren!]

Si haces el esfuerzo de leer el mensajillo, creo que no te decepcionará.
[Además, si te interesa y/o divierte, daré por demostrado que la buena apariencia –un buen título, en este caso– NO es una condición necesaria (aunque deseable) ni, muchísimo menos, suficiente, para que "algo" "valga la pena"]

Hay una serie de conceptos sobre los que puedes indagar un poco más. Mucho más, incluso. Como siempre. Pero no me parece lo esencial del post de hoy. Donde me parezca necesario introduciré alguna anotación…

Fue Richard Feynman quién sugirió que todos los físicos pusiesen un cartel en sus casas y oficinas que les recordase cuántas cosas desconocen. En el cartel sólo habría que escribir el número 137.

137 es la inversa de algo denominado contante de estructura fina. Está relacionada con la probabilidad de que un electrón absorba o emita un fotón.
[Richard Feynman, another time!!!]
[El fotón… ¿Recuerdas los post sobre fotónica?]

[Antes del párrafo siguiente… Existen en física una serie de valores fijos. Por serlo se les denomina constantes. Por remarcar su importancia, constantes de la naturaleza. Son valores fundamentales en el desarrollo teórico de la física:
  • ¿Que estás estudiando electricidad? Pues te andarás tropezando continuamente con la carga del electrón (e)
  • ¿Que andas flipando con la teoría de la relatividad, esto es, estudiando el comportamiento de objetos que se mueven a gran velocidad? No parará de aparecerte la velocidad de la luz (c)
  • ¿Que andas loco con la mecánica cuántica, esto es, estudiando "lo más pequeño" (mundo atómico y subatómico)? La constante de Plank (h), hasta en la sopa…
¡Cada uno de los grandes terrenos de la física está presidido por una constante determinada! Esto, en sí, ya es un pelín misterioso. Pero, ¿cómo es que tienen el valor que tienen (que no he dicho, para no liarte con números)? ¡Ni idea! Y eso es MUY intrigante porque ¡¡si alguna de dichas constantes tuviese un valor ligeramente distinto el mundo no existiría (al menos tal y como lo conocemos)!!]
A dicha constante se le denomina "alfa" y su valor se obtiene dividiendo el cuadrado de la carga del electrón entre la constante de Planck por la velocidad de la luz. Es un número que contiene lo esencial del electromagnetismo (e), de la relatividad (c) y de la teoría cuántica (h). Sería menos inquietante si el cociente diese uno o dos o un múltiplo de pi. ¿Pero 137?
[No puedo resistirme a comentar que a mí me resultaría igual de inquietante. Si diese pi –un número inquietante de por sí–, aún peor. Tampoco me resisto a pensar que hubiese sido divertido y posible que los matemáticos hubiesen denominado a los números irracionales –un nombre genial, por cierto– números inquietantes.]

Algo que aún hace más reseñable a tan inquietante número es que es adimensional, un número puro que va por ahí desnudo, sin unidades.

Los físicos han sufrido atrozmente durante los últimos 60 años con el 137. Werner Heisemberg dijo una vez que todos los dilemas de la mecánica cuántica se desvanecerían cuando se explicase el 137.

Yo suelo decir a mis alumnos que si algún día se encuentran en dificultades en una ciudad desconocida, en cualquier lugar del mundo, debieran escribir el 137 en un cartel y mantenerlo a la vista en una calle muy transitada. Finalmente pasará algún físico y comprenderá su angustia y le ayudará (que yo sepa, nadie ha probado el método, pero podría funcionar).

Una leyenda maravillosa (no verificada) sobre físicos que muestra la importancia del 137 así como la arrogancia de los teóricos cuenta que cuando Wolfang Pauli fue al cielo, por ser una eminencia en física, le fue concedida una audiencia con Dios.
"Pauli, se te permite una pregunta. ¿Qué deseas saber?". Inmediatamente Pauli formuló la pregunta que le había ocupado la última década de su vida: "¿por qué alfa = 1/137?". Dios sonrió, cogió la tiza, y comenzó a escribir ecuaciones en la pizarra. Después de un rato, se volvió hacia Pauli, que agitaba su mano para intervenir. Dijo, "¡Allí hay un error!".

Hay otra historia –esta cierta y verificable– que tuvo lugar en la Tierra. Pauli, realmente dedicó inmumerables horas a ponderar el significado del 137. El número le atormentó hasta el final. Cuando el asistente de Pauli visitó al teórico en el hospital en el que había sido ingresado antes de su operación fatal, Pauli le pidió que apuntase el número de su habitación. ¡Era el 137!

Alguien, no hace mucho, me escribió contándome más historias sobre el 137. A ver si tenemos suerte y, en un comentario, nos las vuelve a decir.

En fin, como decía no-sé-quién "el Universo no sólo es más misterioso de lo que imaginamos sino mucho más de lo que podemos imaginar". Y no, no creo que haya nada mágico en ello. Por supuesto no creo necesario el uso de psicotrópicos para alucinar…
[Sí, la música también coloca que-pa-qué. Un buen ratillo de tarde alucinando con el último disco de Robert Wyatt me reafirma en la idea. Pa los posibles lectores musiqueros… ;-p]

PD: Información adicional. Hoy he comido lentejas. ¡Pero no está probado que produzcan flatulencia mental! Además, desconocemos el menú ingerido, en su momento, por el Dr. Lederman.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Feynman (1)

Dos libros muy majos sobre Richard P. Feynman. "¿Está Ud. de broma…?" se publicó primero y está muy bien. El segundo tiene una parte (medio libro) que se me hizo pesada porque se refiere a un tema muy concreto. El resto también me gustó mucho. El fragmento del final pertenece a él y muestra su total accesibilidad, la forma, el fondo…















Aprovecharé la coyuntura para hablar de un científico que me encanta,
Richard P. Feynman.

La coyuntura: hace unos días tuve el placer de ver una obra de teatro aquí en Esparreguera que se titula "QED" (de Quantum ElectroDynamics) en la que el protagonista encarnaba a Feynman, que nos contaba algunos puntos reseñables de su biografía. Por otra parte, en el próximo post se le cita. Además no es la primera vez que aparece en este blog (ver Lederman (8): cerdos, granjeros y trufas). Ni la última, seguro…

De hecho un espacio, aunque sea virtual, en el que se hable algo de física ES una coyuntura suficiente (pero no necesaria) para hablar de este señor. Su importancia como físico está fuera de toda duda: premio Nobel, etc.

Pero me apetece destacar uno de sus lados más especiales, su faceta didáctica. Es un lado bien conocido por todos aquellos que leen sobre ciencia. Se han publicado bastantes cositas de él. Está bien.

Lo que no comprendo mucho es porqué, en estos tiempos en los que se habla infinitamente (puede ser que siempre insuficientemente) de didáctica, los
estudiantes de física "avanzados" y, aún más, aquellos que la explican no vuelven repetidamente a su libro de texto "lectures on physics".

Tres volúmenes (reconozco que sólo he leído y revisitado el primero, el que me resulta más próximo por la materia que he explicado durante mi vida profesional y por mi competencia en el campo de la física). Existe traducción en castellano. Las dos ediciones que conozco –una de ellas era bilingüe– son feas de narices pero, aún con eso, muy valiosas (¡ojo!, no se trata de libros divulgativos sino de texto; nivel: de primero de carrera de ciencias en adelante). Cualquier día os pongo un ejemplo.

Por hoy me limito a un fragmento de su libro "¿Qué te importa lo que piensen los demás?"
. Primer capítulo: "Así se hace un científico".
"Tengo un amigo pintor; a veces sostiene opiniones que no comparto. Toma una flor y te dice, «Mira qué hermosa es», y yo me muestro de acuerdo. Pero entonces añade, «Yo, como pintor que soy, puedo ver cuan hermosa es una flor. En cambio tú, como científico, la analizas y haces pedazos, y su belleza se esfuma».
A mí me parece que está un poco chiflado.

Ante todo, la belleza que él ve está al alcance de otras personas, y también de mí, estoy seguro. Aunque es muy posible que estéticamente yo no sea tan refinado como él, sé apreciar la belleza de una flor. Pero, al mismo tiempo, veo en la flor mucho más que él. Puedo imaginarme las células de su interior, que también tienen una cierta belleza. Pues no sólo hay belleza a la dimensión de centímetros; existe igualmente belleza en dimensión mucho menor. Están las complicadas acciones de las células y otros procesos. El hecho de que el colorido de las flores haya evolucionado con el fin de atraer insectos que las polinicen es interesante: comporta que los insectos pueden ver los colores. Lo cual plantea una cuestión: ¿existe también en los seres inferiores el sentido estético que nosotros poseemos? Del conocimiento de la ciencia emanan toda clase de preguntas interesantes, que aportan a la flor misterio, excitación y sobrecogida admiración. La ciencia siempre suma. No se me alcanza cómo puede restar.

Ya desde niño he sido muy parcial en lo tocante a la ciencia. Cuando era más joven concentré en ella casi todo mi esfuerzo. En aquellos tiempos no tenía tiempo, ni tampoco mucha disposición, para aprender lo que se conoce por «humanidades». A pesar incluso de que había en la universidad cursos de humanidades, que era preciso aprobar para graduarse, hice todo cuanto pude por escapar de ellos. Sólo más tarde, más maduro y relajado, me he dispersado un poquito. He aprendido a dibujar y he leído un poquitín, pero la verdad es que sigo siendo una persona muy polarizada y lo que sé no es gran cosa. Mi inteligencia es limitada y yo la utilizo en una dirección concreta.

Antes de nacer yo, mi padre le dijo a mi madre, «Si es chico, será científico» (1).
(1) A pesar de este prejuicio de que sólo los chicos pueden llegar a científicos, Feynman tiene una hermana menor, Joan, que es doctora en física.

Siendo yo un mocosuelo muy pequeñín, sentadito en mi silla alta, mi padre trajo a casa un montón de baldosines de cuarto de baño, de diversos colores. Jugábamos con ellos. Mi padre los colocaba verticalmente, como dominós, y yo derribaba el de un extremo para ver cómo se caían todos. Después, pasado algún tiempo, yo le ayudaba a colocarlos. Muy pronto estuvimos disponiéndolos de formas más complicadas: dos losetas blancas y una azul, dos blancas y una azul, y así sucesivamente.
Cuando mi madre vio aquello, dijo: «Deja en paz al pobre niño. Si le apetece poner una azul, que la ponga.»

Pero mi padre dijo, «No, quiero hacerle ver cómo son las regularidades y lo muy interesantes que son. Es una especie de matemática elemental».

Así que comenzó muy pronto a hablarme del mundo y de lo interesante que es.

Teníamos en casa la Enciclopedia Británica. De pequeño, mi padre solía sentarme en sus rodillas y leerme fragmentos de la Británica. A lo mejor estaba leyéndome sobre los dinosaurios. La enciclopedia hablaba por ejemplo del Tyrannosaurus rex, y decía algo así como, «Este dinosaurio tiene siete metros y medio de alto y su cabeza, un metro ochenta de ancha.»
Entonces mi padre interrumpía la lectura y decía, «Bueno, veamos ahora qué significa eso. Quiere decir que si el dinosaurio estuviera en el jardincito que hay delante de casa, sería lo bastante alto para meter la cabeza por nuestra ventana, aquí arriba». (Estábamos en el segundo piso.) «Pero la cabeza sería demasiado ancha para entrar por el hueco».
Procuraba traducir a alguna realidad todo cuanto me leía.
Resultaba apasionante y muy, muy interesante, pensar que hubiera animales de semejante magnitud, que todos hubieran muerto y que nadie supiera por qué. A mí no me daba miedo el que a consecuencia de esto pudiera llegar uno hasta mi ventana. En cambio, aprendí de mi padre a traducir; en todo cuanto leo procuro averiguar lo que de verdad significa, lo que realmente se está diciendo.

Solíamos ir a los Montes Catskill, que era un lugar frecuentado por la gente de Nueva York durante el verano. Los padres de familia tenían todos que volver a la ciudad, a trabajar, y sólo pasaban allí los fines de semana. En los fines de semana, mi padre me llevaba de paseo por los bosques y me contaba las muchas cosas interesantes que ocurrían en ellos. Cuando las otras madres vieron aquello, les pareció algo maravilloso y pensaron que los demás padres deberían también llevar a sus hijos de paseo. Trataron de convencerles, pero al principio no consiguieron nada. Entonces quisieron que mi padre se llevase a todos los chiquillos, pero él no aceptó, porque tenía conmigo una relación muy especial.
La cosa acabó en que los otros padres tuvieron que sacar de paseo a sus hijos el fin de semana siguiente.

El lunes, después de que todos los padres hubieran vuelto al trabajo, nosotros los niños estábamos jugando en un campo. Uno de los chicos va y me dice, «¿Ves aquel pájaro? A ver, ¿qué clase de pájaro es ése?»
Yo respondí, «No tengo la menor idea de qué clase de pájaro es ése.»
Y el otro dice, «Es un tordo petimarrón. Tu padre no te enseña nada!»

Pero era exactamente lo contrario. El ya me había enseñado: «¿Ves aquel pájaro?», me decía. «Es un gorgeador de Spencer.» (Yo sabía ya que él no conocía su verdadero nombre.) «Bueno, en italiano es un Chato Lapittida. En portugués, un Bon da Peida. En chino, es un Chunlontah, y en japonés, es un Katano Tekeda. Puedes conocer el nombre de ese pájaro en todos los idiomas del mundo, pero cuando termines de aprendértelos no sabrás absolutamente nada del pajarillo. Tan sólo sabrás algo acerca de los humanos de diferentes lugares: cómo le llaman al pájaro. Así que observemos el pájaro y veamos qué está haciendo, eso es lo que importa. (Aprendí muy pronto la diferencia entre el nombre de algo y saber algo.)
Me decía, «Por ejemplo, fíjate: el pájaro está constantemente picando entre sus plumas. ¿Ves cómo hace, ves que va caminando y al mismo tiempo picándose el plumaje?»
«Sí.»
Y entonces me preguntaba, «¿Por qué piensas que los pájaros se picotean entre las plumas?»
«Bueno», respondía yo, «a lo mejor es que se les desordenan al volar, y luego vuelven a colocárselas con el pico.»

«Muy bien», me decía, «Si así fuera, se picarían las plumas justo después de haber estado volando. Entonces, después de haber estado un rato posados en el suelo, ya no se las picarían tanto. ¿Entiendes lo que quiero decir?»
«Sí.»
«Fijemos a ver si se picotean más cuando se posan en el suelo.»
Era difícil de decir: no parecía haber mucha diferencia entre los pájaros que llevaban un ratito andando por el suelo y los que acababan de aterrizar. Así que dije, «Me rindo. ¿Por qué se pican los pájaros las plumas?»
«Porque les molestan los piojos», me contesta. «Los piojos se comen los copos de proteínas que se desprenden de las plumas.» Y continuó, «Cada piojo tiene en las patas una sustancia cerosa, que sirve de alimento a otros ácaros más pequeños. Los ácaros no pueden digerirla. por completo, por lo que emiten por su extremo posterior una sustancia parecida al azúcar, donde se crían bacterias.»
Finalmente me dice, «Así que ya ves, allí donde hay una fuente de sustento hay alguna forma de vida que la descubre y la aprovecha.»

Ahora, yo sabía que tal vez no fueran exactamente piojos lo que tuviera el pájaro, que tal vez no fuera del todo exacto que en las patas del piojo se criasen ácaros. Esa historia era, probablemente, incorrecta en detalle, pero la explicación era correcta en principio.

En otra ocasión, siendo yo mayor, arrancó una hoja de un árbol. Tenía esta hoja un defecto, algo en lo que no solemos fijarnos. La hoja daba la impresión de estropeada; tenía una pequeña línea marrón en forma de C, que arrancaba más o menos del centro de la hoja y se dirigía hacia el borde formando un rizo.
«Fíjate en esta línea marrón», me dice. «Es estrecha al principio, y se va ensanchando conforme avanza hacia el borde. La causa de esto es una mosca, una mosca azul, de ojos amarillos y alas verdes, que ha venido y ha puesto un huevo en esta hoja. Después, cuando el huevo hace eclosión, sale una larva (un ser parecido a una oruga), que se pasa toda la vida comiéndose esta hoja porque en ella es donde encuentra su comida. Conforme se la va comiendo va dejando en pos un rastro de hoja comida. Y al crecer la larva, el rastro se ensancha, hasta que crece al tamaño máximo cuando llega al extremo de la hoja, donde se convierte en una mosca una mosca azul, de ojos amarillos y alas verdes que se aleja volando y pone un huevo en otra hoja»

Lo mismo que antes, yo sabía que los detalles no eran exactamente correctos podía incluso haber sido un escarabajo pero la idea que estaba tratando de comunicarme era la parte amena de la vida: que toda ella consiste en la reproducción. Poco importa cuan complicado sea el asunto, ¡lo fundamental es hacerlo otra vez!.

Careciendo yo de experiencia con muchos padres, no me daba cuenta de lo muy notable que era el mío. ¿Cómo pudo aprender los principios profundos de la ciencia y adquirir el amor por ella, lo que se encuentra tras ella, el por qué de su valor y su importancia? Nunca se lo pregunté, porque daba por supuesto, sencillamente, que ésas eran cosas que los padres sabían."
Otro día, más de Feynman.

jueves, 8 de noviembre de 2007

La violencia del Sol












Haz "click" sobre la foto para ir a la página donde puedes ver el video completo.


Hay un fragmento de Rafael Argullol que me gusta mucho. Realmente me gusta mucho todo (lo poco) que he leído de él. Pero este fragmento me parece especialmente hermoso. Y por eso lo cito y leo frecuentemente:

"Del mismo modo en que somos capaces de apreciar la belleza del Sol aun a sabiendas de que es el producto de violencias infinitas, y al tiempo que somos capaces de apreciar la belleza del cuerpo conociendo los violentos procesos químicos y bioquímicos que laten en su interior, deberíamos ser capaces de apreciar el cosmos ante el reconocimiento del caos, así como de apreciar una visión de orden y armonía frente al reconocimiento de la destrucción y del mal."
Rafael Argullol
[Es una pena que carezca de la capacidad de recordar (poemas, entre otras cosas ;-). Si no incluso podría rememorarlo con exactitud en cualquier momento.]

Me parece que contiene la semilla de la contradicción esencial, aquella que está presente por todos los sitios. Aquella que, a juicio de George Steiner, es fuente de la "tristeza de pensamiento".
Pero hoy sólo me quiero referir a la violencia infinita de nuestro bello Sol, fuente de la vida (si estás lo suficientemente lejos). Porque en una página que frecuento con período T = 1 día, dónde publican una foto astronómica diferente con el mismo período, han colocado este vídeo que me parece… que hay que ver.

La traducción del texto que acompaña a cada foto, aquí.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Lederman (11): la torre y el acelerador




















El de hoy es un post con referencias a algunos mitos fundamentales en la mitología y en la ciencia. Eso significa, hablando en plata, que:
  • vale la pena dedicar un tiempo extra a leer los enlaces propuestos (y los propuestos por la Wikipedia y …). Eso sí, no sigas "hasta el infinito y más alla" porque, como verás, la cosa puede no tener fin…
  • considero esos mitos "parte" de la ciencia ya que, cada vez más, entiendo a ésta como un fragmento de la cultura misma. Esto puede suponer un "problemilla" para los amantes de la ciencia que gustamos de pensarla como una verdad absoluta, independiente de todo el entorno socio-cultural. Pero, como mucho, podemos considerarla una incrustación en la cultura (a modo de piedra preciosa, por escasa y valiosa). Aún así siempre habrá sido tallada por mentes embebidas en una cultura determinada que, en definitiva, suelen dejar referencias a sus mitos y cánones, a sus formas de pensar: las marcas de dicha cultura.
No me olvido del Dr. Lederman, no. Es que me disperssssssssso…
Nos andaba explicando cositas del misterioso Sr. Higgs y el por qué llama al bosón de Higgs, "the God particle". Acababa haciendo referencia a un libro muy antiguo…

Así que continua transcribiendo unos párrafos de la Biblia donde se cuenta la historia de la torre de Babel [Génesis 11:1-9]. Si no conoces esta bella metáfora te recomiendo que la leas (es una pena que muchos jóvenes no hayan leído la Biblia, una fuente de referencias i-n-m-e-n-s-a en nuestra cultura) el link anterior de la Wikipedia está bien y transcribe el párrafo correspondiente.
Hubo un tiempo, hace muchos milenios, mucho antes de que estas palabras hayan sido escritas, en que la naturaleza hablaba un lenguaje único. En todos los lugares la materia era la misma –bella en su elegante e incandescente simetría. Pero, a lo largo de eones, ha sido transformada, dispersada por todo el universo adoptando muchas formas distintas, confundiéndonos a quienes vivimos en este planeta normalito que gira alrededor de una estrella mediocre.

Ha habido momentos en que la aventura del conocimiento racional del mundo ha progresado rápidamente, los avances abundaban y los científicos estaban llenos de optimismo. En otros la confusión reinaba. Los períodos de mayor confusión fueron momentos de crisis intelectual y de incomprensión y parecían profetizar la llegada de importantes avances.

En las pasadas décadas la física de partículas se ha encontrado en un período de tal tensión intelectual que la parábola de la torre de Babel parece adecuada.

[Condenso un poquillo, que creo que ya se ve por dónde van los tiros]

Los físicos de partículas (con sus grandes aceleradores) están siendo ayudados, desde no hace mucho, por los astrónomos y astrofísicos (con sus grandes telescopios) en la búsqueda de los residuos del Big-Bang, el momento de incandescente simetría del que habla el Dr. Lederman al principio de su intervención de hoy:

Ambos grupos van progresando hacia un modelo simple y coherente que lo explicaría todo: la estructura de la materia y la energía, el comportamiento de las fuerzas en entornos que abarcan desde los primeros momentos del universo, con sus elevadísimas temperatura y densidad, hasta el mundo que observamos, relativamente frío y vacío.

Estamos tratando amablemente, quizás demasiado, el tema de una fuerza que nos es adversa, algo que parece impregnar todo el espacio en que se mueven planetas, estrellas y galaxias. Algo que aún no podemos detectar pero que parece estar ahí para ponernos a prueba y confundirnos.

¡Jo! Esto me recuerda muchísimo a la idea de éter, que se cargó el experimento de Michelson-Morley. Muchísimo. Por mucho que digan que es un campo escalar y tal… ¡Pensar que los griegos y anteriores ya andaban a vueltas con la idea! ¡Cada vez me parecen más modernos los presocráticos & Co! Hablaremos de ellos pero, de momento, me referiré a un señor que, aunque es bastante posterior (año 137), podría parecer que tiene poco de moderno. ¡Quita, quita! Se llamó Basílides (¡atentos los futuros padres en busca de nombres para sus hijos! ;-), y puede considerársele el inventor de la teoría inflacionaria del Big-Bang. Decía:
Érase una vez cuando no había nada, ninguna entidad. En palabras sencillas no había na de na. Cuando no había nada, ni materia, ni substancia, ni no-substancia… ni hombre, ni ángel… ni Dios… entonces, un NO-ser Dios sin conciencia ni percepción, ni plan, ni propósito, ni afecto, ni deseo, deseó hacer un mundo (digo "deseó" por expresarlo de alguna manera, pero me refiero a un acto involuntario, irracional e inconsciente). Por "mundo" no me refiero al mundo del espacio y el tiempo, que vino después, sino al germen de un mundo. Y esta semilla lo contenía todo en su interior… en potencia.
De manera que un NO-ser Dios creó un NO-ser mundo a partir de la nada, de acuerdo con la moderna teoría del Big-Bang –tal y cómo nos dijo el Dr. Álvaro de Rújula :-)

¡Cada vez veo más claro que no debe pasar un año sin haber leído o releído algo clásico!: me parecen una buena cura contra la arrogancia científica, que no puedo evitar que me siga tentando infinitamente… ¡Bellísimos, los clásicos y la ciencia!

miércoles, 24 de octubre de 2007

Juez de menores al habla…

La verdad es que este es un post más bien para mayores de 30, que, más bien, no es a quién va dirigido el blog. Pero, no obstante, voy a colgarlo. Porque:

a) Este blog tiene algo de absurdo.
b) Este blog también puede ser leído, incidentalmente, por mayores de 30… Ello puede servir para revindicar el ocio semi-IM-productivo de Internet para los adultos.
c) Estos videos también pueden ser vistos (creo que con provecho) por menores de 30…
d) A mí me ha gustado. Creo que vale la pena conocerlo.

Es largo: dos videos de 10 minutos cada uno. Pero, insisto, creo que vale la pena verlo. El señor que habla se llama Emilio Calatayud y es juez de menores…




Fotónica: los LED's y las placas solares

¿Qué son? Pues son esas lucecitas de colores que "adornan" los equipos de música malos (los buenos llevan el del ON/OFF y poco más), la que se ilumina cuando enciendes tu TV (ya hay televisores que utilizan tecnología LED en la pantalla!), el monitor de tu ordenador, etc. También los hay que no se ven: porque están por dentro de los aparatos y porque la "luz" que dan no es visible para nuestros ojos. Es el caso de los "diodos láser" de tus reproductores de CD, DVD y grabadoras de ordenador. Si quieres algo más de detalle mira aquí. En todo caso ya están por todos los lados…

Chiquitines (y aún los hay más pequeños)...
Adivina de qué color da la luz cada uno de los de la figura.
¡Pero no te hagas tanto el listo!, porque el rojo daría luz roja aunque la cápsula de plástico que lo envuelve fuese transparente… ;-p

Ya los hay de un montón de colores. ¡Hasta blancos!, lo cual es fundamental para utilizarlos en alumbrado doméstico, linternas, etc. ¡Incluso los hay que pueden dar luz de dos colores!

Y aquí un chiste. Igual no lo pillas. Es un juego un de palabras sino de acrónimos (LED vs LSD)…




¿Sus principales ventajas? Son baratos, muy duraderos (muuuuuuucho más que las bombillas y que los fluorescentes) y consumen muy poco (muuuuuuucho MENOS que los sistemas de alumbrado convencionales). Aquí puedes encontrar datos sobre la duración y consumo de un semáforo "antiguo" y de uno de LED's.

En fin, que son unos "cacharritos" muy eficientes. Y eso es bueno. Por supuesto lo es para la industria que, llegado el momento, ganará mucho dinero –tampoco es justo olvidar el gran esfuerzo económico y de todo tipo que anda realizando el sector (1). Pero, sobre todo, que es a lo que voy, lo es para la sociedad (y para la naturaleza, cosa que no siempre va unida a lo anterior). (2)

Tienen un sinfín de aplicaciones pero, en el editorial de la revista "Photonics" que comenté en el post anterior, aquel que tanto me gustó, se centraban en dos muy interesantes.
"Están proveyendo de luz a gente que no dispone de electricidad. Hay proyectos muy excitantes, como el BOGoLight, que están donando linternas de LED a gente que carece del lujo de la electricidad".
Donan una linterna por cada una que venden a través de su web. Ello es posible gracias a la caída de precios que han sufrido los LED el pasado año, año y medio.

Luego está el tema de las placas solares, un mercado que ha sufrido pocos avances en los últimos 20 años. Pero que, en los últimos seis meses, han visto aumentar su eficacia a precios inferiores.
"Cuando el precio sea lo suficientemente bajo, no cabe duda que esta fuente de energía renovable encontrará nuevos mercados. Sin la presencia de la fotónica en la investigación, fabricación y prueba, este campo no podría avanzar.
Como los LED, la energía solar proporcionará a las personas oportunidades para cambiar sus vidas. Por ejemplo, las Naciones Unidas están financiando proyectos en la India para dotar a algunos hogares de sistemas de energía solar baratos."
Dotar de energía y luz a gente que nunca han disfrutado de ellas es un reto muy importante (en muchos sentidos, pero sobre todo a efectos sociales). Si se consigue será algo revolucionario. La fotónica juega un papel crucial en ello.



(1) De nuevo, los geniales Faemino y Cansado. Empiezan sus espectáculos agradeciendo al público su asistencia: "el público es muy importante para artistas como nosotros que hacemos todo esto ¡¡por la pasta!!". Ése es el concepto de la industria "en condiciones": "todo lo hacen por la pasta", pero hay mucho trabajo por debajo, mucho esfuerzo y riesgo. Todo está muy currado, como en los espectáculos aparentemente casuales e improvisados de mis humoristas preferidos. Hacen su trabajo y lo venden. Es justo. En el caso de la industria, puede serlo…

(2) Sólo me estoy refiriendo a su impacto en el consumo energético. Desconozco el impacto medioambiental que tendrá su fabricación masiva frente a la producción actual de bombillas, fluorescentes, etc. Pero la cosa pinta bien.

lunes, 22 de octubre de 2007

Fotónica

"¿Buscas un especialista en modulación de la luz?". Así dice un anuncio (¡qué chulo!) de un fabricante de lásers y sistemas ópticos. ¡No nos queda nada para controlar el tema tanto como los camaleones!













Voy a aprovechar lo mucho que me ha gustado la editorial de la revista "Photonics" del mes de Junio para contar alguna cosita sobre esta "nueva" rama de la física.


¿Qué es la fotónica?

Poco a poco…

Es una disciplina muy relacionada con la óptica. La óptica de la que todos hemos oído hablar es la de las gafas, espejos (los retrovisores del coche y los que utilizas para ver cómo anda tu grado de belleza), microscopios, cámaras de fotos, etc. Todo muy relacionado con la palabra "ver", sobre la cual pretendí contar cositas en en posts anteriores.

Para los que estéis un pelín ubicados en el mundo de la física cabe decir que, en el s. XIX, Maxwell y Hertz, demostraron que la óptica era una parte del electromagnetismo (= electricidad + magnetismo). Una de las grandes unificaciones que se han producido en la física.

Esta óptica a la que nos estamos refiriendo podría denominarse óptica clásica: muchas de sus aplicaciones se conocían desde el año de maricastaño (Arquímedes ya se dedicaba a quemar los barcos enemigos concentrando la luz solar con espejos y tal).

Al principio del s. XX se descubrió que la luz estaba cuantizada. Es decir que era emitida (por el Sol, una vela, una bombilla, etc) y absorbida (por tu retina o una placa fotográfica o un CCD o…) en forma de pequeños paquetes de energía.

Dicho así, la cosa parece inofensiva, pero no lo es en absoluto. La ideita fue origen de la teoría más precisa y difícil de comprender (para profanos y no-tan-profanos) de la física: la teoría cuántica. El caso es que a aquellos paquetes de energía se les llamó fotones (del griego
φως, phos, luz) así que ya puedes ver de dónde viene el nombre de fotónica: foton-ica (jueguecillos con fotones), una palabreja que recuerda a electron-ica (jueguecillos con electrones). Y puede considerarse sinónimo de óptica cuántica.

Dicen en la web del Institut de ciències fotòniques:
La fotónica define el campo del conocimiento que se dedica a la generación, transmisión, detección, control y manipulación de la luz.
Si quieres leer un poquito más al respecto, haz click aquí. ¿Un poco más? Pues lee cosas del ICFO.


¿Por qué es importante la fotónica?

Dicen en la página del ICFO:
Constituye una de las tecnologías clave del siglo XXI. El papel de las tecnologías fotónicas es ya muy importante en una diversidad de campos, como la agricultura y el medio ambiente, los procesos de fabricación y manufactura, los sistemas y servicios de telecomunicaciones, la medicina y la asistencia sanitaria, las ciencias de la vida, la seguridad, el entretenimiento y en un largo etcétera.
No especifican que alguna de dichas tecnologías pueden manufacturarse a bajo coste. Detallazo, porque ello puede afectar muy positivamente a los países más pobres.

¿Aún no estás muy convencido de las infinitas utilidades de la fotónica? ¡Pues pregúntale al camaleón de la figura por sus capacidades para modular la luz…!
De todas maneras, próximamente os hablaré de la revolución que se avecina con los LED…

sábado, 20 de octubre de 2007

nrm25: El punk no ha muerto

nrm25 no es el nombre de ninguna técnica físico-química.
¡Por poco no es rmn25!, en cuyo caso podría ser el acrónimo de "resonancia magnética nuclear" (el 25 tendría que hacer referencia a algún isótopo…).

Pero el tipo de la figura de al lado hace sospechar que no. Y, en efecto, este mensaje es de tal intrascendencia que me he creído obligado a clasificarlo como "No Recomendado para Mayores de 25" (nrm25): sólo si eres lo suficientemente joven tendrás un rato para perder. Bueno, o si eres un irresponsable. [En efecto éste es mi caso; pero palabra que dediqué a la tontería un t inferior a 1 hora]

El caso es que el otro día un amiguete (thanks, Gabi!!; a ver si algún día aclaro mis conceptos de amigo, amiguete y amigote) va y me manda esta página:

Punk-o-Matic


¡Me lo pasé de maravilla tonteando –recuerda, un t<1h– Fugazi, ni pone letras incendiarias a la música… ¡Insuficiente, insuficiente!

¡Claro!, comparte la insuficiencia de TODO lo virtual. ¿Dónde vas a comparar un buen concierto punk con un rato de tontería "punk-o-matiquera"? ¿O una buena charla bis a bis con un amigo, amiguete o amigote, con un "contacto" vía Messenger.

Fue divertido PERO… ¡no confundamos el tocino con la velocidad!

¡¡Larga vida a los músicos de verdad!!

Este otro programilla que, como a Gabi, también me parece menos serio, te permite tomarte unas cervecillas virtuales. Algo es algo… :-p

sábado, 13 de octubre de 2007

Lederman (10): el misterioso Sr. Higgs

Las partículas del modelo estándard electrodébil. © Fermilab.

Aún no han aparecido en este blog los personajes que muestra la figura. Hoy se presenta en esta nanocomunidad el bosón de Higgs. Justamente el que menos comprendo pero que, como indica claramente la figura, ocupa un lugar central en la teoría del Modelo Estándard.

Por cierto que esta figura daría para pintar una camiseta de física bien chula (aunque no definitiva, ¡je!)









Hace mucho tiempo, mogollón de personas morían de "fiebres". Hoy sabemos que dicho término engloba tropocientas enfermedades… Pero la cosa no ha cambiado tanto: las personas seguimos utilizando conceptos "comodín" para enmascarar nuestra ignorancia. Por ejemplo, denominamos "esclerosis múltiple" o "enfermedad de Parkinson" a lo que, muy probablemente sean varias enfermedades que comparten síntomas; la multiplicidad de sus evoluciones clínicas parecen indicarlo.

Los físicos cuánticos, por su parte, hacen lo propio: cuando no cuadra algo introducen una cosa que llaman campo escalar :-)

A mí, lo del campo de Higgs me parece la leche. Pero si lo pienso un poco me doy cuenta de que es porque NO lo entiendo (ni lo podré entender dado mi nivel matemático actual, mi nivel de ignorancia y mi edad). Es decir, por una especie de envidia rabiosa. Al fin y al cabo más ad hoc que los postulados de Bohr…

Pero voy a lo que voy. Aún dentro de mi ignorancia, cuando leo algo como lo que seguirá me animo un poco. Es la habilidad de la buena divulgación: te hace sentir un poco más feliz aún siguiendo sin entender el "conce-to" (como decían los presentadores del podcast "A través del Universo").

Así que,
si no comprendéis qué es el campo de Higgs, no os hagáis ilusiones, vais a seguir en las mismas. Pero, espero, más contentos. Además, si sois profes o tenéis hijos/as de nivel avanzado les podréis contar esta historia y no quedar al nivel del betún…

El capítulo anterior de esta saga (al que hacía referencia el post Lederman 9) acababa así:
¿Qué o quien obstruye nuestro camino en la búsqueda de la camiseta definitiva?

Para poder completar el trabajo que iniciaron los griegos debemos considerar la posibilidad de que nuestra presa ande dejando pistas falsas. Como los espías en las novelas de John le Carré, los físicos experimentales deben tenderle trampas. Esto puede forzar al delincuente a exponerse.
El siguiente (el misterioso Sr. Higgs) cuenta…
En eso están los físicos de partículas [construyendo el LHC, un acelerador de 27 km de circunferencia] con el que pretenden atrapar al villano.

Y, ¡menudo villano! El mayor de todos los tiempos. Creemos que hay un ente fantasmagórico por todo el universo que nos impide conocer la verdadera naturaleza de la materia…

A esta barrera invisible que nos impide conocer la verdad la llamamos "el campo de Higgs". Sus helados tentáculos llegan a cada rincón del universo, y sus implicaciones científicas y filosóficas excitan y ponen la piel de gallina a los físicos.

El campo de Higgs ejecuta su magia negra por medio de una partícula: el bosón de Higgs. Él es la razón número uno para construir grandes aceleradores como el LHC, los únicos con energía suficiente para producir y detectar el bosón de Higgs. Este bosón ocupa un papel tan importante en la física actual, tan crucial para nuestra comprensión de la estructura de la materia, es tan escurridiza que se le ha dado el apodo de "la partícula divina" (the God particle).

¿Por qué la partícula divina? Dos razones. La primera, el editor no nos dejó llamarla "the Goddam particle", "la puñetera partícula" [¡Gracias mil a Roger por su ayuda en la traducción de este fragmento!], un nombre más que adecuado dada la naturaleza malvada de la villana buscada y los grandes gastos económicos que está exigiendo su captura.

Y la segunda: existen conexiones con una historia contenida en un libro, uno MUY antiguo…
The God particle, Leon Lederman

El libro muy antiguo es la Biblia. Pero eso será para otro día.

¡Ep! Pero tenéis que estar contentos: hemos comprendido por qué el magnífico libro del señor Lederman se titula así: the God particle.

Psicoanálisis

El psicoanálisis me parece más interesante que a la mayoría de mis mejores amigos, a los que más respeto… Es cierto que el empecinamiento de Freud por considerar su teoría psicoanalítica 100% científica también me parece irritante. Pero creo que ello no la invalida totalmente; ni mucho menos a la práctica psicoanalítica. Sí teoría y práctica no son lo mismo, diferenciaba mi psicoanalista con frecuencia. Nunca, pero aún menos en el caso del psicoanálisis.

Primero fue la práctica, la observación o, mejor, la escucha observadora del malestar humano. Freud era una persona extraordinariamente cultivada y muy inteligente. Así que no me extraña su intento (deseo, diría él) de llegar a una teoría capaz de explicar su praxis. Se me antoja un intento muy valioso y valiente. Muy ambicioso. Seguramente demasiado, incluso para él. Pero me quedo con el calificativo de valioso.

Señalo aquí que sus primeros pasos caen enteramente dentro del método científico. Por ejemplo, siendo médico de formación, observó que muchas formas de parálisis que veía en su consulta no podían deberse a una anomalía fisiológica real. Hablando de una mano totalmente paralizada:

"…Un daño neurológico real puede inmovilizar por completo ciertos dedos, pero no la muñeca. O puede hacer que se pierda la capacidad de emplear el pulgar, pero sin afectar lo más mínimo a los otros dedos. Pero cuando una parálisis se apodera de toda una parte del cuerpo, de toda las reticulaciones neurales diferenciadas, no es la fisiología sino la psicología la que debe consultarse…"

No, esto no lo ha escrito Freud. Pero escribió cosas de este estilo. Virtualmente idénticas. Estaba perfectamente atento a los progresos que realizaba Santiago Ramón y Cajal en la ciencia neurológica. No utilizo un texto del propio Freud porque este post ha sido suscitado por la novela que ando leyendo, "La interpretación del asesinato" de Jed Rubenfeld.

Freud obtuvo "éxitos" y "fracasos". Prefiero hablar de "éxitos" que de curaciones; me parece menos discutible. Por ejemplo, no creo exagerado calificar de éxito (aún sin comillas) el hecho de que un dentista te apacigüe ese dolor de muelas brutal que llevas días (seguro que no más de dos ;-) soportando, con un antibiótico. Aún cuando no te haya extraído el diente foco de la infección (la causa) me gusta considerarlo un éxito parcial, momentáneo pero muy muy importante para el paciente (reconozco que mucho menos para su vecino).

Todos sabemos que el malestar psíquico es terrible. Aún unas cuantas horas de lo que denominamos mal rollo duelen de lo lindo. Así que la práctica psicoanalítica me parece perfectamente válida si a uno le apacigua el dolor del alma.

Ya he dicho que la teoría tampoco me parece algo a desechar. No es que la conozca en profundidad ni nada por el estilo pero lo poco que conozco tiene su punto. A veces es muy bonita y pienso que ha influido en nuestra cultura mucho más de lo que se admite.

Así que, ahí va el arranque de la novela que ando leyendo. El segundo párrafo me parece una bonita hiper-síntesis de la teoría psicoanalítica:
"No hay misterio en la felicidad.

Los hombres infelices son todos parecidos. Alguna herida de hace mucho tiempo, algún deseo denegado, algún golpe al orgullo, algún incipiente destello de amor sofocado por el desdén –o, peor aún, por la indiferencia–, se aferra a ellos, o ellos a lo que les hizo daño, y así viven cada día en un sudario de ayeres."

PD: El señor Jed Rubenfeld, el autor de la novela, hizo su tesis doctoral en la universidad de Princenton sobre Sigmund Freud. Así que las dosis de realidad (que por lo que llevo leído, parecen elevadas) que se entretejen con la ficción son muy precisas. ¡Sí señó!