domingo, 21 de diciembre de 2008

Por si las moscas. Movimiento perpetuo (III)

La imagen del costado muestra un ojo de insecto. Por razones de conveniencia que se aclararán más adelante, supondré que es el ojo de una mosca. Hay gente que piensa que las moscas lo ven todo muy claro (de hecho, yo mismo, de chico, veía el ser mosca como algo que debía estar muy bien [sí, todavía adoro la claridad, pero ya no me gustaría ser mosca]) porque tienen un montón de ojos. Quizás un error proveniente de alguna película de ciencia ficción.
¡Craso error!

¿Te imaginas lo que sería ver una misma imagen repetida un montón de veces? Sí, porque seguro que has estado en algún gran almacén en su sección de televisores: la misma imagen vista una y otra vez a lo largo y ancho de toda una pared enorme… ¡Un rollo!
[El otro día, sin ir más lejos, fui a ver televisores. Me atendió una chica que se explicaba bien y extensamente. Pero no me enteré de casi nada, no me conseguía concentrar: la imagen hiper repetida era de un concierto, en formato Blue-Ray, de Rihanna. Lo del formato no importa nada: lo relevante es que la chica exhibía juventud por los cuatro costados. Mi concentración, ¡a tomar viento! ¡Si por lo menos no hubiese habido 30 Rihannas!]

Pero la verdadera razón por la que se trata de un error es que las moscas no tienen muchos ojos. Sólo dos, pero compuestos. Cada uno de los elementos de esta tecnología en ojos se llama ommatidium. Y NO hay una retina tras cada ommatidium. De cada uno de estos sensores de luz sale un único nervio que recoge la luz de una pequeñísima zona, la que está inmediatamente en frente. Así que, la imagen total (única y no múltiple) que ve el insecto es la combinación de todos los puntos luminosos que recogen sus múltiples detectores. Al parecer, esta tecnología de visión, es muy buena para detectar el movimiento…


¿Que a qué fin ha venido este rollo? Porque el Sr., bien llamado, Augusto (Monterroso) dice en su "Movimiento perpetuo":
Hay tres temas; el amor, la muerte y las moscas. Desde que el hombre existe, ese sentimiento, ese temor, esas presencias lo han acompañado siempre. Traten otros los dos primeros. Yo me ocupo de las moscas, que son mejores que los hombres, pero no que las mujeres. Hace años tuve la idea de reunir una antología universal de la mosca. La sigo teniendo. Sin embargo, pronto me di cuenta de que era una empresa prácticamente infinita. La mosca invade todas las literaturas y, claro, donde uno pone el ojo encuentra la mosca. No hay verdadero escritor que en su oportunidad no le haya dedicado un poema, una página, un párrafo, una línea; y si eres escritor y no lo has hecho te aconsejo que sigas mi ejemplo y corras a hacerlo; las moscas son Euménides, Erinias; son castigadoras. Son las vengadoras de no sabemos qué; pero tú sabes que alguna vez te han perseguido y, en cuanto lo sabes, que te perseguirán siempre. Ellas vigilan. Son las vicarias de alguien innombrable, buenísimo o maligno. Te exigen. Te siguen. Te observan.
No soy escritor, pero como la vida da muchas vueltas: quién sabe si dedicarle unas líneas a las moscas acabará siendo algo recomendable para todo ser humano. Ahí ha quedado mi contribución.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Hablando de energía: la santa Inquisición

Una combustión es una reacción química en que participan un combustible y algún comburente. Uno, al menos. Un oxidante, dice la química (el oxígeno, casi siempre). Pero el diccionario de la Real Academia Española amplia el concepto de comburente a "aquello que provoca o favorece la combustión". Entre la energía de salida de muchas combustiones están la luz (energía luminosa) y la energía térmica. También hay muchas combustiones sin fuego: las que se producen en el interior de las células y que nos permiten vivir. Pero hoy sólo vamos a hablar de las primeras, las de las hogueras, como las de la santa inquisición (que, al parecer, también daban la vida, pero esta vez la eterna).

Cuenta Fernando Vallejo, con el rigor y mala uva que le caracterizan, en su último libro (la puta de Babilonia) formas de funcionamiento y cifras conseguidas por la misma. Dedica a Tomás de Torquemada, "el inquisidor por antonomaxia", un espacio especial en su razonamiento energético:
"Vale decir que en trescientos años un sartal de inquisidores sólo le sumaron veinte mil a los diez mil que quemó Torquemada en sus escasos once años de gestión comburente. Como Mozart, Torquemada vale por cuantos lo preceden y lo siguen. Cotéjense si no estas pobres cifras ajenas con las suyas: Robert le Bourge quemó a ciento ochenta y tres; Bernard Gui, a cuarenta y dos; Conrado de Marburgo, a unos veinte. En Portugal quemaron a ciento ochenta y cuatro, tres mil ochocientos en Goa, veinte en Salem. ¡Qué desilusión! No hay como la raza hispánica
De hecho Torquemada condenó, entre herejes, apóstatas, brujas, bígamos, usureros, judíos, moros y cristianos, a ciento catorce mil. Las penas fueron variadas: sólo quemó a diez mil.
El caso es que:
"El sistema de la delación anónima les producía a los inquisidores tales cosechas de herejes para la hoguera que se empezó a acabar la leña de Europa."

"Cuando a los dominicos les empezaron a escasear los herejes le pidieron permiso a Juan XXII para seguir con las brujas."
Siempre, siempre es necesaria una energía de entrada: si se agota una, habrá que hacerse con otra. En todo caso, las que utilizaba la Santa Inquisición, siempre eran no renovables.

Otra de energía [según Zorba (el griego)]

Ahí va otro pequeño fragmento de literatura que, una vez paladeado (o mientras lo paladeo, no sé) deja que me entretenga pensando en el principio de conservación de la energía. Transcribo un párrafo anterior para que el contexto no se pierda totalmente.

— He tenido un sueño. Un sueño muy raro. Creo que no tardaremos en emprender un viaje. Escucha, que te hará gracia. Era, pues, aquí en el puerto, un barco grande como una ciudad. Sonaba la bocina, anunciando la inminente partida. Y yo llegaba a todo correr de la aldea para embarcarme y llevaba un loro en la mano. Llego, me subo a bordo, acude el capitán: "¡Su pasaje!", me grita. "¿Cuánto cuesta?", le pregunto yo, extrayendo un puñado de billetes del bolsillo. "Mil dracmas." ¡Hombre –le digo–, ¿no podrías, por favor, dejármelo en ochocientas? "No, son mil." "Tengo ochocientas, tómalas." "Mil, ni un céntimo menos. Si no puedes pagarlas, márchate al instante." Entonces, me enojé: "Oye, capitán –le dije–, por tu alma te lo digo, toma ochocientas que te doy, si no me despertaré, pobre amigo mío, y lo perderás todo."

Zorba lanzó una carcajada.

— ¡Qué máquina curiosa, el hombre! Le echas pan, vino, pescados, rábanos, y te produce suspiros, risas y sueños. ¡Es una fábrica! En la cabeza llevamos un cine sonoro como esos que te dan cintas parlantes
Nikos Kazantzakis, Zorba el griego


¿Cuál es la energía de entrada? Está claro: pan, pescado, ¡vino!, etc. Zorba se deja de enumerar las percepciones sensoriales: la luz procedente del exterior y que, entrando por nuestros ojos, alimenta a nuestro cerebro; el calorcito (energía térmica) y suavidad de una caricia sugerente…

Suspiros, risas y sueños. ¡Y penas!, que aquí no lo dice pero que en el libro también aparecen, como energía de salida.

Y el cine sonoro de nuestra cabeza comandando lo que puede, generando, muchas veces, muchas pérdidas en "el proceso que llamamos vivir."

Y, sí, con el sueño de Zorba un buen psicoanalista se pasaría un buen rato.
[En el libro, el sueño tiene un carácter premonitorio que me divierte mucho menos que el juego psicoanalítico que podría dar ;-)]

sábado, 6 de diciembre de 2008

Movimiento perpetuo (II): algunas apreciaciones energéticas

Al hilo del post anterior y los comentarios sobre energía que hice hace un tiempo hoy voy a tontear con la idea de movimiento perpetuo.

En física, existe un concepto anidado en una de sus ramas –la termodinámica– que es el de movimiento perpetuo de primera especie. En esencia, se trata de una máquina o aparato que, una vez puesto en marcha, seguiría en funcionamiento para siempre (eternamente, perpetuamente) sin consumir energía. Es un aparatejo que se ha intentado construir repetidamente. Sin éxito, porque es imposible: violaría ¿el primer? título de la constitución de la naturaleza. Ese primer título es tan importante que hasta tiene nombre propio: el primer principio de la termodinámica. Y el tribunal constitucional de la naturaleza es tan eficiente que emite y ejecuta sus sentencias automáticamente: ningún móvil perpetuo de primer especie funciona. Y punto.

El primer principio de la termodinámica es una forma de expresar la conservación de la energía: cualquier "aparatuqui" que realiza alguna acción (un trabajo que modifica la energía de un objeto) requiere que se le alimente con, al menos, la misma cantidad de energía. Es el clásico "nadie da duros a tres pesetas" que se convierte en "la naturaleza nunca da duros a tres pesetas".
[De hecho, la cosa aún es más borde porque la segunda ley de la termodinámica dice que "la naturaleza ni siquiera te dará tres euros a tres euros; siempre te cobrará "gastos de gestión". Sí, los bancos parecen haberse inspirado en la segunda ley…]

Pero una ley tan draconiana no le quita ni un pelo de diversión a ver intentos de máquinas de este tipo y averiguar de dónde extraen su energía, o por qué van a fallar. Ni le quita un pelo de belleza a la cita del Sr. Augusto Monterroso, por mucho que en términos absolutos no pueda ser cierta. ¡Es igual!: en términos relativos es bien cierta.

Así, movimiento "perpetuo" debe poder referirse a este ir y venir de ideas ("infinitas veces" pensadas por otros) que ocupa mi cerebro durante lapsos de tiempo minúsculos (comparados con la edad del universo ;-), insignificantes… pero que, a veces, se me hacen largos de co'h'ones.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Movimiento perpetuo (I): el bueno (aunque feo) y el malo

«La vida no es un ensayo, aunque tratemos muchas cosas; no es un cuento, aunque inventemos muchas cosas; no es un poema, aunque soñemos muchas cosas. El ensayo del cuento del poema de la vida es un movimiento perpetuo; eso es, un movimiento perpetuo.»
Augusto Monterroso, Movimiento Perpetuo

Así comienza un libro de Augusto Monterroso que se titula Movimiento perpetuo. Pensaba que lo tenía porque tengo un libro de cuentos de Augusto Monterroso que contiene un "Movimiento perpetuo". Que no es el que debiera. ¿Quién decidió no sólo castrar sino amputar severamente el libro original? Menos mal que un amigo me dejó el MOVIMIENTO PERPETUO. Completo. Una edición bastante fea en comparación con la que yo tengo. Pero completa. Y, aunque me encantan las portadas bonitas de libros, discos, etc prefiero una edición fea y completa que otra bonita y capada. Y cuando leo las partes amputadas al libro, maravillosas, me subo por las paredes de rabia.

No he podido encontrar/comprar la edición feo-completa. Al buscar la versión electrónica del mismo –que tampoco he localizado– di con una entrada de un blog en la que posteaba la misma cita. En los comentarios, este poema precioso:

No busques nada nuevo, ¡oh mi canción!;
nada hay oculto bajo el rascacielo,
nada en la máquina que sube al cielo,
nada ha cambiado desde Salomón.

Es muy antiguo el hombre y su pasión,
guarda en el nuevo día el viejo anhelo,
bajo la nueva noche igual desvelo
y el mismo palpitar del corazón.

No te engañen los nuevos continentes,
con sus plantas, sus bestias y sus gentes,
ni sus canciones con su nuevo acento.

Todo lo que dice algo ya está dicho:
sólo nos queda el aire y su capricho
de vagos sones que se lleva el viento.

José Coronel Urtecho, Nihil Novum

Continuará…

jueves, 27 de noviembre de 2008

Yes, I do

El movimiento punk tiene dos vertientes, una serio-combativa y otra crítico-divertida (incluso divertida a secas). Entre los primeros están, por ejemplo, Fugazi (puesto a poner ejemplos lo hago con grupos que me gustan, ¿no?) o The Clash, Dead Kennedys, etc. La vertiente "crítico-juguetona" del punk tuvo en España algún GRAN representante. Siniestro total puede que sean los más conocidos, pero yo me quedo con los Nikis. En su disco "La hormigonera asesina" tienen una canción que, desde que salió, me resulta inolvidable. Y no es que esté enamorado de mi profesora de inglés, no. Pero lo de que "estudio mucho, no aprendo nada" es total.

"Ennn tootaal…" (como dicen Faemino y Cansado) Que estudio tanto que casi no me queda tiempo para atender otros menesteres (este blog, por ejemplo)… Que aprendo tan poco que en el último concierto que estuve sólo comprendí una intervención y media de las cuatro o cinco que hicieron (pongamos 4, que me anima más ;-) (el concierto, magnífico. Gracias. 4 Corners se llamaban)… Que quería dar una explicación (parcial) al poco movimiento de este blog… Que, de paso, hablo del amor, uno de los tres grandes temas que existen. Según Monterroso: "Hay tres temas, el amor, la muerte y las moscas." Pero, de eso os transcribiré algo próximamente. Hoy, los Nikis…

Voy a clase de inglés por las mañanas,
(uh, uh, yes, I do)
estudio mucho, no aprendo nada,
(uh, uh, yes, I do)
todos llegan tarde y yo llego en hora,
(uh, uh, yes, I do)
estoy derretido por la profesora.
(uh, uh, yes, I do)

Quiere voluntarios en todas sus clases,
yo siempre contesto: yes, I do, yes, I do.

Es de California y se llama Brenda,
tiene un Mustang rojo del año 70,
mi vocabulario es muy limitado,
en un par de meses me la habré ligado.

Quiere voluntarios en todas sus clases,
yo siempre contesto: yes, I do, yes, I do.

Las noticias malas me deprimen mucho,
han cambiado a Brenda por un paliducho.
Es de Edimburgo y se llama James,
y además me ha puesto un 3,6.

Quiere voluntarios en todas sus clases,
ya nunca contesto: yes, I do, yes, I do.
Quiere voluntarios en todas sus clases,
ya nunca contesto: yes, I do, yes, I do,
yes, I do, yes, I do, yes, I do, yes, I do.
¡Ah! El tema se titula "Yes, I do". Escúchalo, es muy divertido. Mejor, el disco entero. Muy divertido.

sábado, 18 de octubre de 2008

Por un puñado de amperios

Este post es, en buena parte, traducción de un fragmento del libro "Advancing Physics" y se inspira totalmente en él…

Actualmente por "mundo cableado" entendemos las partes del mundo conectados a los sistemas de comunicación global. Pero antes de esto, el mundo fue cableado por primera vez a finales del siglo XIX, cuando los países industrializados comenzaron a construir redes para distribuir la electricidad desde los centros de producción hasta los hogares. Desde entonces las zonas del mundo aún pueden clasificarse en dos tipos: las que poseen potencia eléctrica y las que no.

Piensa en la última vez que sufriste un apagón. Todo se puso muy negro: la calefacción dejó de funcionar; tu ordenador murió. No TV, of course! No podías trabajar, ni siquiera leer para entretenerte.

Entonces volvió a "hacerse la luz" y TU mundo se hizo normal de nuevo. Pero no olvides que "ese mundo normal" no ha sido así durante la mayor parte de la historia de la humanidad. Aún no lo es para la gente que habitan lugares sin electricidad. Allí la vida es muy muy diferente.
Nosotros vivimos iluminados las 24 horas del día, climatizados a placer. Podemos ampliar el tiempo de ocio —aunque, a veces, la gente se ve obligada a trabajar de noche; así que el cambio no ha sido a mejor en todos los aspectos. Pero, de hecho, la calidad de vida se encuentra ligada a poder utilizar electricidad. Nuestros hogares, por ejemplo, se encuentran llenos de motores eléctricos de diversos tamaños: el de la lavadora, el del frigo, el del taladro, el del aspirador, el de la afeitadora, el del cepillo de dientes… Aparatuquis que se nos antojan irrenunciables.


La historia de la electricidad "en un párrafo" podría contarse así.
Año 1800. El mundo está iluminado por candiles y quinqués. Alessandro Volta fabrica la primera batería (llamada pila voltaica en su honor; sí, lo de los voltios también es por él). Por primera vez se disponía de una fuente continua de corriente (de tensión eléctrica, de energía potencial eléctrica, por ser algo más rigurosos) que permitía hacer experimentos.
[Hasta entonces "electricidad" era sinónimo de "electricidad estática": mucha energía eléctrica pero muy poquita corriente. En definitiva, ¡mucho ruido y pocas nueces! (para algo ando leyendo a Shakespeare).]
La pila de Volta permitía cantidades de corriente suficientes para apreciar sus efectos magnéticos (que un cable por el que pasa una corriente tiene mucho de imán). En unos treinta años Oersted, Henry, Ampère y Faraday descubrieron las principales leyes del electromagnetismo. A partir de aquí se tardó unos 50 años en crear generadores y motores útiles, que pudieran competir con las máquinas de vapor (que por aquel entonces era la manera de realizar trabajo): el siglo comenzó con el descubrimiento de la pila y acabó con el principio del uso industrial y doméstico de la electricidad.
Durante el siglo XX las lámparas de gas y los candiles fueron dejando paso a la electricidad. El oficio de los que cuidaban de la iluminación a gas en las calles desapareció; aparecieron los electricistas; las velas quedaron para poco más que para soplar en las tartas de cumpleaños; los candiles y quinqués, de adorno…

Y la foto que insinúa lo que tiene esta situación de gloriosa y de mísera creo que es la preciosidad que sigue, todo un clásico de la fotografía astronómica:


¡Qué pequeña que queda! Haz click sobre ella para degustarla debidamente. ¡Y no olvides de leer el texto que la acompaña!

domingo, 12 de octubre de 2008

Shakespeare y la ciencia

Ando leyendo a Shakespeare. Una obra a la semana. Una dosis que me resulta adecuada para no morirme de risa (si leo una de sus comedias), de pena (si una de sus tragedias) o por sobredosis de belleza (siempre).

¿Cómo es que aún no ha aparecido por este blog? Ganas no han faltado en ningún momento pero es que la cosa se ha puesto muy trágica.

Comencé en plan cronológico (más o menos, porque el orden exacto en que escribió sus obras no es seguro). El caso es que al principio abundaban las comedias… Pero, por miedo a cansarme antes de acabar mi proyectillo, di un gran salto hasta sus grandes obras. Me ubiqué en Hamlet y, de ahí en adelante: Noche de reyes, Troilo y Crésida, Medida por medida, Otelo, A buen fin no hay mal principio… ¡Todas muy muy bien! Pero ya no son comedias: me dejan un sabor que va de amargo a MUY amargo, de tristeza, que me engancha con facilidad y que, ya dije, no quiero que aparezca demasiado (si no nada) por este blog. Mejor, cuando os apetezca una dosis de hiperrealidad, leed y releed a Shakespeare:

Ningún escritor occidental, ni ningún autor oriental que yo pueda leer, iguala a Shakespeare como intelecto, y entre los escritores incluyo a los principales filósofos, a los sabios religiosos y a los psicólogos, de Montaigne a Freud pasando por Nietzsche.
Harold Bloom, "Shakespeare, la invención de lo humano"

Pero me apetece resaltar cómo Shakespeare incluso estaba al tanto de los conocimientos que la ciencia moderna (inaugurada hacía poco) iba aportando a la humanidad.

Por ejemplo, Timón de Atenas es un decepcionado por "sus amigos" que acaba siendo un odiador de la humanidad entera. En un momento en que anima a unos ladrones a que sigan con su oficio poniendo ejemplos de que todos roban, dice:

El sol es un ladrón, que al mar inmenso con su atracción extraordinaria roba. Es la luna ladrona empedernida que arrebata del sol la tibia lumbre. Es un ladrón el mar, pues a la luna con sus liquidas ondas llanto arranca. Es ladrona la tierra, que se nutre y que procrea con robadas heces de universal estiércol. Todo roba: las leyes, que os azotan y os refrenan con áspero poder, roban sin tasa.

Qué pasada, ¿no? Desde los efectos gravitatorios de Sol, hasta lo que podría ser una dura y actual crítica a la corrupción, pasando por cómo lo que muere es integrado por el suelo para general nueva vida o por el hecho de que la luna no es una fuente luminosa primaria, sólo refleja la luz del sol. Y, sí, es la luna la que roba al mar y no al revés.

Ahí va otra. Edmundo es el malo malísimo de la obra El rey Lear. ¡Y listo!, lo que hace que su maldad sea terrorífica y precisa. Mirad cómo, en un momento dado, se refiere despectivamente a lo que hoy llamamos astrología:

¡Admirable necedad de las gentes! Afligen nuestra vida dolencias causadas casi siempre por un hartazgo de nuestra intemperancia, y culpamos de nuestros males al sol, a la luna y a las estrellas como si fuéramos malvados por necesidad; insensatos por conjunciones celestiales; pícaros, ladrones y traidores por el predominio de las esferas; beodos, mentirosos y adúlteros, por inevitable sujeción al influjo planetario, y todo lo que hay de malo en nosotros, por disposición divina. ¡Excelente escapatoria para un maestro putañero, poner su cabría condición a cargo de alguna estrella!

En fin, que lo de malo malísimo no era un decir. Incluso es perfectmente consciente de que él es el único responsable de su maldad y no los horóscopos.

domingo, 5 de octubre de 2008

Si lo enchufas, funciona mejor

Tenemos que hablar del principio de conservación de la energía…
[Bueno, lo de "tenemos" es un decir porque aquí no hablo más que yo; ¡lástima!]
El caso es que dejo pendiente explicar dicho principio algún día con algo más de seriedad. Lo de hoy no va a ser más que un microaperitivo sobre el tema.

El otro día, en casa de un amigo, su madre se extrañaba de lo despacio que calentaba el microondas. Había metido dos vasos con agua para prepararnos sendas infusiones. "Normalmente sólo meto uno pero se calienta mucho más deprisa" —dijo. "¡Claro!: el doble de rápido" —se me escapó. Y me pareció que es un buen ejemplo de principio de conservación de la energía. Veamos.

El microondas lo que hace es calentar el agua de los vasos. Eso significa que hace aumentar la energía térmica del agua del o de los vasos.

¿De dónde procede dicha energía? En última instancia, de la energía (potencial) eléctrica que consume el microondas: el cable eléctrico es como la pajita con la que el microondas chupa su "refresco eléctrico".

Si lo desenchufas, si dejas de alimentarlo (cable de alimentación se llama precisamente el cable del enchufe!!!), ¡tararí que te vi!, no puede cumplir su función, no puede hacer nada de nada. De hecho esto le pasa a cualquier aparato eléctrico: hay que darle energía eléctrica para que pueda convertirla en otro tipo de energía. A lo mejor este diagrama aclara algo:



Ahora se puede comprender la esencia del chiste-dicho: "si lo enchufas, funciona mejor".

Pero, ¡no distraerse! ¿Por qué con dos vasos dentro el microondas calienta menos que si hay sólo uno? Evidente, ¿no? La energía eléctrica que ha chupado a través del enchufe ahora se tiene que repartir entre dos: en el régimen democrático del microondas, 50% para cada vaso.

Paso por alto en la explicación que no toda la energía eléctrica consumida se aprovecha. De eso hablare-"mos" otro día…

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Recordando a Monterroso

Me acabo de reencontrar con un libro de cuentos de Monterroso que tenía. Por recomendación de un amigo.
En uno que se titula "Movimiento perpetuo" aparece un personaje con problemas de memoria. ¡Y se llama Luis! A veces no identificarse con un personaje de (supuesta) ficción es muy muy difícil.
– ¿Te acordaste?
Luis se enredó en un complicado pero en todo caso débil esfuerzo mental para recordar qué era lo que necesitaba haber recordado.
– No.
El gesto de disgusto de Juan le indicó que esta vez debería de ser algo realmente importante y que su olvido le acarrearía las consecuencias negativas de costumbre. Así siempre. La noche entera pensando no debo olvidarlo para a última hora olvidarlo. Como hecho adrede. Si supieran el trabajo que le costaba tratar de recordar, para no hablar ya de recordar.
Poco recordaba del libro en cuestión, lo cual me ha permitido disfrutarlo cómo si hubiese sido la primera vez que lo leía. Consuelo minúsculo: recordándolo podría haberme sonreído a lo largo de todos estos años (al rememorarlo). Pero, como hacía decir Quino a uno de sus personajes: si no se aprende a apreciar las pequeñas ventajas de los grandes inconvenientes (de las grandes pérdidas) se sufre mucho en esta vida. ;-)

domingo, 14 de septiembre de 2008

El LHC, cosa seria


Dejando al margen las tonterías del post anterior sobre el LHC, quería decir algo sobre él. Realmente, más que decirlo yo, dejar aquí algunos enlaces que permitan, a quien quiera, saber algo más de lo que dicen los periódicos al respecto.

Parece obvio que el primer lugar dónde mirar sea en el CERN, en el sitio dedicado al LHC. Está en inglés pero puedes encontrar traducido su contenido por la gente de Astroseti aquí. El enlace te lleva a la parte XIII; las anteriores puedes encontrarlas al final de la misma.

Un trocito "de CERN" que traduje, puedes encontrarlo aquí.

Había un filósofo —noooooooooo, ¡no recuerdo quién!— que decía que le aburría la ciencia porque sólo daba respuestas. Fijo que era anterior al siglo XX, que desconocía la mecánica cuántica. Sus amigos científicos, todos newtonianos. Creo que le encantaría el estado actual de la física en el que por cada respuesta se generan 10 nuevas preguntas…
[En efecto podrías pensar que eso generará una reacción en cadena hacia la ignorancia. Otro día hablamos…]
El caso es que entre los muchos enigmas de la naturaleza algunos de los más mosqueantes (y elementales) los encierra la física de partículas (que para algo se encarga de estudiar lo elemental). Puedes encontrar un esbozo de los mismos aquí.

Qué, ¿más preguntas que al principio? Puedes intentar leer —poquito a poco, no te vayas a tirar balcón abajo— la página "El CERN en 7 preguntas". Encontrarás traducidas las partes que más interesantes me parecieron (casi todas).

Qué, ¿más preguntas que al principio? Podrías bajarte, ver y estudiar todas las conferencias que encontrarás aquí.

¿Deprimido? Pues no sé qué decirte, ¡matricúlate en la facultad de físicas y haz la especialidad de "Altas energías"!

Si tienes alguna pregunta puedes hacerla en los comentarios al post.

¡Se me olvidaba! Lo que se ve en la foto de arriba (extraída de la web del CERN) no es un tubo con un marciano sino un técnico soldando las uniones entre dos partes de las muchas que tiene todo el tubo del acelerador. Soldaduras de precisión extrema, desconocida hasta ahora. Y es que me hacen gracia la mayor parte de las fotos que publican los diarios: se ve un trozo del túnel del LHC con un tubo azul. ¿Será el tubo de los desagües? ¡Que va! Lo que hay dentro y su funcionamiento es de una complejidad que hace alucinar.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Tonterías sobre el LHC

Caldeadito está el ambiente en el CERN, lo cual es algo paradójico ya que, como dice uno de sus eslogans, es el lugar más frío del universo. No de la Tierra, no, ¡del universo! En efecto, 27 km de acelerador "refrescado" a casi el cero absoluto de temperatura es la zona más fría que conocemos.

La importancia de todo el tinglado (el término "aparatuqui" se queda corto) es enorme, como muestra el hecho de que incluso Google diseñase un logo para celebrar su puesta en marcha ;-)
¿Habéis leído una columna que publicó El País con algunas anotaciones de Álvaro de Rújula sobre el LHC? Pues a ello: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/microagujeros/negros/inofensivos/elpepusoc/20080911elpepisoc_2/Tes

[Seguro que ya lo he dicho alguna vez en este blog. Aún así, insistir en que ver en "acción-conferenciante" a este científico es un placer de dioses. Mirad la conferencia "el vacío o la nada…" que podéis descargar desde aquí. Al menos debes mirarte los 10 primeros minutos ¡y los 10 últimos!]

Sobre la columna citada anteriormente, un amigo maquero (un maquero pre-pre-pre-ipod, cómo yo) me ha hecho llorar de risa (un poquillo de placer, también) al destacar cómo la marca de la manzana (frente a Windows) va ocupando el lugar que merece. Jejejejeje.

"Es posible que cada punto del espacio sea como una manzanita, con sus propias dimensiones. Pero como ahora vamos a ver las manzanitas muy de cerca con el LHC, a lo mejor tienen extra dimensiones internas"

¿Te das cuenta?, cada punto del espacio es ¡una manzanita!. ¡No una ventana, no!, ¡una manzana!. Aunque no descubran jamás el puto bosón de Higgs, sólo por ése otro descubrimiento habrá valido la pena el cacharro. Desde aquí mismo propongo al de Rújula para el premio al maquero del año, si es que eso existe, y si no, habrá que crearlo, ¡pero ya!.
¡Gracias, Carlos!

domingo, 7 de septiembre de 2008

Walter Benjamin, fotografía y ciencia

Créditos de la fotografía, aquí.

¡Ya lo sééééééééé!: ésta es una fotografía muy vista. ¡Y qué!
  • Me sigue pareciendo preciosa…
  • Me parece ideal para explicar lo que quiero…
  • Y, ¡lo más importante!. ¿Das clases a gente menuda o adolescentes? ¿Tienes hijos pequeños? ¡Pues eso, connio! ¡A ver si, por ir de moderno, se te va a olvidar presentarles –¡privarles de su primera vez!– las pinturas clásicas, las esculturas imprescindibles, las fotos inolvidables…! No, no, las fotos de tu boda sólo son inolvidables para ti y unos poquísimos. Que eso también es muy importante para ti, pero yo me refiero a las Meninas, al David de Miguel Angel, etc. [Cualquier día te cuento por qué, cada vez más seriamente, me planteo llamar a este blog "descubriendo la sopa de ajos"] [Además, si eres profe de física, dedicar unos minutos de clase a comentar cómo se visualizan procesos muy rápidos (o muy lentos) puede hacer que una "dura clase de cinemática" pierda sus calificativos negativos e incluso pase a ser recordada por algunos alumnos].
  • ¡Ah!, y da para hablar mucho de física [Cosa que no voy a hacer: a ver si alguien se anima a dejar comentarios sobre la física que contiene]
El caso, es que, me apetecía acompañar alguno de los comentarios de Walter Benjamin (post anterior) con fotografías que me vinieron a la cabeza mientras lo leía.

Por ejemplo:
Es corriente que alguien se dé cuenta, aunque sólo sea a grandes rasgos, de la manera de andar de las gentes…
¿Y de los caballos? ¿Nos damos cuenta de cómo galopan los caballos? Eadweard J. Muybridge lo mostró al mundo. [La versión inglesa del artículo es algo más extensa y, sobre todo, contiene más fotos].


Debido a sus éxitos científicos, Muybridge se dedicó a registrar los movimientos de los seres humanos y de los animales del zoológico de Filadelfia. Las fotos resultantes fueron publicadas con ayuda de la Universidad de Filadelfia en 1887 en el libro Animal Locomotion (Locomoción Animal), que ha continuado, incluso siendo hasta hoy la obra de referencia básica sobre el movimiento humano y animal
Y el mundo del cine (¡¡que anda que puede dar que hablar!!) quedaba a un pasito de na.

Y la fotografía de alta velocidad, un poquillo más lejos. Pero tampoco tardó tanto en brindarnos joyas como la que encabeza este post. O como las que puedes mirar (a mí me parece muy recomendable) en estas páginas: 1, 2, 3 y 4, por ejemplo.

Como decía W. Benjamin: "La técnica más exacta puede dar a sus productos un valor mágico".

Como decía Arago (e ilustra la foto de abajo): «Cuando los inventores de un instrumento nuevo lo aplican a la observación de la naturaleza, lo que esperaron es siempre poca cosa en comparación con la serie de descubrimientos consecutivos cuyo origen ha sido dicho instrumento.»


Esta "cosa" que ves (gracias a la fotografía de alta velocidad) es ¡una pelota de tenis rebotando contra un pared! No es de extrañar que se acaben rajando ¿verdad?

martes, 19 de agosto de 2008

Walter Benjamin, aparatuquis, antiprogresismo y ciencia

Creo que el post de hoy le permitiría dibujar a Mauro Entrialgo una de sus tiras perteneciente a la serie "Ni tanto, ni tan calvo." [Por cierto que el término aparatuqui se lo copio].

Ando leyendo unos escritos de Walter Benjamin que me recomendó y dejó un amigo como muy interesantes. Me lo están pareciendo; por eso me los estoy leyendo, si no de qué: me está costando "sudor y lágrimas". Sangre, no (la verdad es que lágrimas, tampoco; pero "juramentos", unos cuantos. Hay que ver lo que me interesa la filosofía y lo que me cuesta leerla. Nada bueno indica :-)

En "Una pequeña historia de la fotografía", escrita hacia 1931, cuenta que…

Por aquel entonces había muchos debates sobre el valor de la fotografía frente a la pintura: ésta no podía competir en realismo con aquella. Pero al ser la fotografía un procedimiento técnico, que incluía diversos automatismos, ¿podía ser considerada un arte? ¿O carecía totalmente del "aura personal" que le confería la mano del pintor? El caso es que ningún debate, cuenta Walter Benjamin, se liberó en el fondo del
esquema bufo con el que un periodicucho chauvinista, Der Leipziger Stadtanzeiger, creía tener que enfrentarse oportunamente al diabólico arte francés. «Querer fijar fugaces espejismos, no es sólo una cosa imposible, tal y como ha quedado probado tras una investigación alemana concienzuda, sino que desearlo méramente es ya una blasfemia. El hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, y ninguna máquina humana puede fijar la imagen divina. A lo sumo podrá el artista divino, entusiasmado por una inspiración celestial, atreverse a reproducir, en un instante de bendición suprema, bajo el alto mandato de su genio, sin ayuda de maquinaria alguna, los rasgos humano-divinos.»
¡Buen arrebato antiprogresista! No me da risa; sí, pena porque yo tengo arrebatos –internos– de este tipo. En todo caso, la reacción me parece educativa. Y lo que sucedió fue que se generaba y se genera mucha basura fotográfica (como en pintura, ¿no?; no todo el mundo eran Fra Angelico o Velázquez o Picasso). Pero la fotografía quedó, para remover los cimientos del arte, para dar que hablar y, a veces, que pensar, para entretener y para modificar la visión del mundo, esta vez, claro, principalmente en mano de los científicos. Esta corriente de pensamiento ya fue apuntada ¡en 1839! por el físico Arago en su discurso de defensa del invento de Daguerre ante la Cámara de los Diputados. Dice Walter Benjamin:
Lo hermoso en este discurso es cómo conecta con todos los lados de una actividad humana. El panorama que bosqueja es lo bastante amplio para que resulte irrelevante la dudosa justificación de la fotografía ante la pintura (justificación que no falta en el discurso y para que se desarrolle incluso el presentimiento del verdadero alcance del invento, «Cuando los inventores de un instrumento nuevo lo aplican a la observación de la naturaleza, lo que esperaron es siempre poca cosa en comparación con la serie de descubrimientos consecutivos cuyo origen ha sido dicho instrumento.» A grandes trazos abarca este discurso el campo de la nueva técnica desde la astrofísica hasta la filología: junto a la perspectiva de fotografiar los astros se encuentra la idea de hacer fotografías de un corpus de jeroglíficos egipcios.
Y sí, los astrónomos profesionales fueron dejando de mirar directamente por el objetivo de sus telescopios –mejor mirar las placas fotográficas impresionadas, mucho más sensibles que el ojo humano–, y el mundo "visible" se amplió enormemente, nos pudimos hacer conscientes de un montón de cosas y detalles
:
La naturaleza que habla a la cámara es distinta de la que habla a los ojos; distinta sobre todo porque un espacio elaborado inconscientemente aparece en lugar de un espacio que el hombre ha elaborado con consciencia.

Es corriente, por ejemplo, que alguien se dé cuenta, aunque sólo sea a grandes rasgos, de la manera de andar de las gentes, pero seguro que no sabe nada de su actitud en esa fracción de segundo en que se alarga el paso. La fotografía en cambio la hace patente con sus medios auxiliares, con el retardador, con los aumentos. Sólo gracias a ella percibimos ese inconsciente óptico, igual que sólo gracias al psicoanálisis percibimos el inconsciente pulsional.
No hay por qué negar que quizás la ciencia fue la GRAN beneficiada (al fin y al cabo, aunque no lo queramos o sepamos, la ciencia acabará imbrincada en nuestra vida). Walter Benjamin lo cuenta así de bien:

Dotaciones estructurales, texturas celulares, con las que acostumbran a contar la técnica, la medicina, tienen una afinidad más original con la cámara que un paisaje sentimentalizado o un retrato lleno de espiritualidad. A la vez que la fotografía abre en ese material los aspectos fisiognómicos de mundos de imágenes que habitan en lo minúsculo, suficientemente ocultos e interpretables para haber hallado cobijo en los sueños en vigilia, pero que ahora, al hacerse grandes y formulables, revelan que la diferencia entre técnica y magia es desde luego una variable histórica. Así es como con sus sorprendentes fotos de plantas ha puesto Blossfeldt de manifiesto en los tallos de colas de caballo antiquísimas formas de columnas, báculos episcopales en los manojos de helechos, árboles totémicos en los brotes de castaños y de arces aumentados diez veces su tamaño…
Pero la fotografía también tuvo gran incidencia en el arte, en su significado y en la creación de nuevas formas. Por ejemplo, en el caso de los retratos, en la pintura la identidad del retratado tenía interés al principio

Pero tras dos o tres generaciones enmudecía ese interés: las imágenes que perduran, perduran sólo como testimonio del arte de quien la pinto. En la fotografía en cambio nos sale al encuentro algo nuevo y especial: en cada pescadora de New Have, que baja los ojos con un pudor tan seductor, tan indolente, queda algo que no se consume en el testimonio del arte del fotógrafo Hill, algo que no puede silenciarse, que es indomable y reclama el nombre de la que vivió aquí y está aquí todavía realmente, sin querer jamás entrar en el arte del todo.
.../...
Si hemos ahondado lo bastante en una de estas fotografías, nos percataremos de lo mucho que también en ellas se tocan los extremos: la técnica más exacta puede dar a sus productos un valor mágico que una imagen pintada ya nunca poseerá para nosotros. A pesar de toda la habilidad del fotógrafo y por muy calculada que esté la actitud de su modelo, el espectador se siente irresistiblemente forzado a buscar en la fotografía la chispita minúscula de azar, de aquí y ahora, con que la realidad ha chamuscado por así decirlo su carácter de imagen…

¡Qué preciosidad de fragmentos!

Pero, "ni tanto, ni tan calvo". Las mejoras técnicas no siempre llevan a una mejora real. Benjamin cuenta que en las primeras fotografías la personalidad de los retratados era muy aparente, como si estuviese muy concentrada. Nos explica cómo los modelos tenían que estar un largo período inmóviles mientras las placas fotográficas, inicialmente muy poco sensibles, se impresionaban:

La escasa sensibilidad a la luz de las primeras placas exigía una larga exposición al aire libre. Esta a su vez parecía hacer deseable instalar al modelo en el mayor retiro posible, en un lugar en el que nada impidiese un tranquilo recogimiento. De las primeras fotografías dice Orlik: «La síntesis de la expresión que engendra la larga inmovilidad del modelo es la razón capital de que estos clichés, junto a su sobriedad pareja a la de retratos bien diseñados o pintados, ejerzan sobre el espectador un efecto más duradero y penetrante que el de las fotografías más recientes». El procedimiento mismo inducía a los modelos a vivir no fuera, sino dentro del instante; mientras posaban largamente crecían, por así decirlo, dentro de la imagen misma y se ponían por tanto en decisivo contraste con los fenómenos de una instantánea…
Y es que es lo de siempre: las cosas buenas requieren su tiempo. De elaboración pero, sobre todo, de entrenamiento-formación para dominar la técnica que sea y poder destacar de entre la inmensa mediocridad que sólo produce indiferencia.

viernes, 11 de julio de 2008

Richard L. Gregory en Redes


[Foto extraída de http://farm2.static.flickr.com/1093/1462198029_fc6d2462d3.jpg?v=0]







Así de breve era el mensaje que me envió mi amigo.

Mira esto,

http://documentales.tv-on.es/ciencia/redes-238-magia-e-ilusion/

Adolf


Engañosamente breve si consideramos parte del mensaje el enlace que contiene, la actividad mental que genera el documental, etc…

El Dr. Richard L. Gregory, es una eminencia en temas de percepción e ilusiones òpticas. Para que te hagas una idea rápida, fue el primero en describir la famosísima ilusión òptica de la figura de arriba (y otras igual de conocidas). Le leí un libro (gracias, de nuevo, Adolf!), "eye and brain", maravilloso. El documental no le llega ni a la suela de los zapatos pero, aún así, me gusta mucho. Adolece de dejarme con ganas de más entrevista (como casi todos los programas de Redes que he visto). Pero, aún así, me parece una horita de tiempo bien invertida.


martes, 8 de julio de 2008

Pereza infinita

Intentanto poner orden en mi ordenador –en efecto el nombre de semejantes aparatos es una k-killa: más un deseo que otra cosa. De hecho términos como "enorme cajón electrónico" o, simplemente, "DESordenador", serían mucho más apropiados en muuuuuuuuuuchos casos– he encontrado esta pequeña maravilla (¡de la que NO apunté la referencia! ¡Arrrggggg!!! En cuanto la localice…).

Aún así, y dada la desvergüenza propia de este blogger-de-pacotilla, lo voy a publicar. Porque:
  • insiste en el tema de "lo elemental" que tanto me gusta;
  • lo hace de una manera muy poética, muy hermosa; y eso, creo, ayuda a desmontar la absurda creencia de que la ciencia está ligada a una cierta INsensibilidad;
  • el título me venía al pelo para poder hacer referencia, sin entrar en detalles anímicos, a este "estado macroscópico" de pereza infinita en qué me encuentro.
El contexto es el siguiente: supón que deseas crear un Universo. ¿Cuál es la cantidad mínima de ingredientes necesaria?

La cuestión que se nos plantea ahora es la siguiente. Supongamos que usted prefiere ser un creador infinitamente perezoso: ¿cuál es la especificación mínima que puede hacer? ¿Es realmente necesario tomarse la molestia de especificar unas cien clases diferentes de átomo? ¿Es posible especificar un simple puñado de cosas, las cuales, si existen en las cantidades apropiadas, conducen primero a elementos y luego a elefantes? ¿Puede la totalidad del universo llevarse de nuevo a una sola cosa que, si se especifica de forma apropiada, conduzca inevitablemente a los elefantes? ¿Podría usted (siendo infinitamente perezoso) evitar, de hecho, especificar y hacer incluso eso? Si pudiera (y nos faltará poco para ver que sí puede), no habría ningún papel para usted en la creación de su universo.

A estas alturas, nuestra tarea ya debería ser clara. Debemos embarcarnos en el camino del cero absoluto de participación creativa en la creación, el cero absoluto de intervención. La única pista que tenemos al empezar es que la respuesta final será casi seguramente de extrema sencillez, puesto que sólo lo que es perfectamente sencillo puede nacer mientras todos los agentes duermen (o están ausentes). Esto induce a pensar que deberíamos examinar el universo en busca de las huellas de su sencillez subyacente. Al buscarlas, debemos recordar siempre que la complejidad del comportamiento y la apariencia pueden ser ilusorias, y que lo que percibimos como complejidad puede ser el resultado de cadenas de sencillez.

Aquí es donde empezamos. La única fe que necesitamos para el viaje es la creencia de que todo puede entenderse y, en el fondo, no hay nada que explicar.

Nuestra apreciación de la naturaleza del universo proviene de nuestra capacidad de fijarnos en las cosas que contiene, observarlas y reflexionar sobre ellas. Nos fijamos, por ejemplo, en que todo está hecho de la misma materia. Los animales comen plantas y beben ríos. Las plantas comen montañas. Cuando mueren, los animales contribuyen a la formación de montañas posteriores y de otras plantas. Las montañas brotan de planetas que son las acreciones de los detritos de estrellas muertas. Todo está hecho de la misma materia, y cuanto más lejos miramos, menos probable parece que en alguna parte intervenga alguna materia diferente. Somos polvo galáctico y polvo galáctico volveremos a ser.

martes, 17 de junio de 2008

Química poética

A cargo de Rafael Alberti…
De sus memorias, "La arboleda perdida".

El día que su tía Lola decidió dirigir su vocación pictórica, le dio una lámina para que la copiase, sus colores, etc. Y le dijo que tenía que comprar aguarrás (por aquello de limpiar los pinceles y diluir el óleo).
¡Aguarrás! ¡Aguarrás! ¡Qué agua tan extraña! Nunca la había oído.

A la mañana siguiente, salí temprano en su busca, pensando mucho en el ras misterioso que colgaba del agua aquella, recomendada por mi tía. Y, bajo su mirada, tan exigente como buena, pinté en pocas horas el carmen de las orillas del Darro, asombrado de los poderes mágicos del aguarrás para limpiar los pinceles y extender, suavemente, el óleo por la tabla.

viernes, 13 de junio de 2008

Cajón de_sastre

"Tan solo podemos recordar tres o cuatro cosas a la vez…"
http://ciencia.barrapunto.com/article.pl?sid=08/04/29/1258226&from=rss

¿Tantas? ¡Ya me parecía a mí que tenía el hardware averiado!

En cualquier caso, una excelente excusa para deleitarse con el cuento de Borges "Funes el memorioso", al que enlazan desde la misma página.

También me he reído un rato con los comentarios al post. Por ejemplo:
"Las mujeres deben tener como 8 terabites de RAM con 4 procesadores quadcore overclockeados y con refrigeración basada en el nitrógeno líquido…"
a lo que alguien contesta:
"… La mayoría de las mujeres que conozco tienen todo lo que dices excepto la refrigeración líquida, se queman con nada."
Yo discrepo con lo último: me quemo mucho antes que mi mujer… ;-)

jueves, 12 de junio de 2008

Ortega y Gasset (años 20)

El fragmento que voy a colocar en el post de hoy puede que sea algo sesudo. ¡Pero es que me gusta mucho! ¡Mucho, mucho!
Es de Ortega y Gasset. Me lo envió un buen amigo.
No he leído nada de Ortega y Gasset (aunque al menos sé que no se trataba de dos personas ni de un bufete de abogados ;-)
Prometo ponerme a solucionar el problema rápidamente. No es tan fácil: mi ignorancia es notablemente extensa y, a cada paso que doy, montones de lagunas reclaman, con toda justicia, "un poquito de por favor".
Ya he traído a colación, alguna vez, en este blog, a Freud. Al muy denostado Freud; que tan interesante me parece a mí. En el fragmento no se le cita pero "su invento" de la idea de inconsciente como agente potenciador/inhibidor del "deseo" campa a sus anchas por sus líneas. Me parece delicioso.
"El sumo error, desde el Renacimiento hasta nuestros días, fue creer —con Descartes— que vivimos de nuestra conciencia, de aquella breve porción de nuestro ser que vemos claramente y en que nuestra voluntad opera.

Decir que el hombre es racional y libre me parece una expresión muy próxima a ser falsa. Porque, en efecto, poseemos razón y libertad, pero ambas potencias forman solo una tenue película que envuelve el volumen de nuestro ser, cuyo interior ni es racional ni es libre. Las ideas mismas de que la razón se compone nos llegan hechas de un fondo oscuro, enorme, que está situado debajo de nuestra conciencia.

Parejamente, los deseos se presentan en el escenario de nuestra mente clara como actores que vienen ya vestidos y recitando su papel, de entre los misteriosos, tenebrosos bastidores. Y como sería falso decir que un teatro es la pieza que se representa en su iluminado escenario, me parece, por lo menos, inexacto decir que el hombre vive de su conciencia, de su espíritu.

La verdad es que, salvo esa somera intervención de nuestra voluntad, vivimos de una manera irracional que desemboca en la conciencia, oriunda de la cuenca latente, del fondo invisible que en rigor somos.

Por eso el psicólogo tiene que transformarse en buzo y sumergirse bajo la superficie de las palabras, de los actos, de los pensamientos del prójimo, que son mero escenario. Lo importante esta detrás de todo eso. Al espectador le basta con ver a Hamlet, que arrastra su neurastenia por el jardín ficticio. El psicólogo le espera cuando sale por el foro y quiere conocer, en la penumbra de telones y cordajes, quién es el actor que hace de Hamlet.
Es natural, pues que busque los escotillones y rendijas por donde deslizarse a lo profundo de la persona.

!Tiene razón Shakespeare! !Nuestra vida esta hecha con la trama de los sueños! "
Y, ya de paso, aprovecho para recomendaros una comedia que vi el otro día. Se titula "The treatment". La relación paciente-psicoanalista es central en ella. La conseguí subtitulada en castellano… ¡Y la música es de mi bien amado John Zorn!

lunes, 9 de junio de 2008

La Magia de Álvaro Cunqueiro

Y, para acabar con el tema de la magia (tratada como me gusta), unos trocitos más de Álvaro Cunqueiro. Del libro que le acabo de leer, "El año del cometa con la batalla de los cuatro reyes".
[¡Cómo escribía este señor! ¡Vaya envidia!]


Primero, un trocito de visitantes tenebrosos en tiempos de cometa. Poético pero, al final, sin concesiones hacia lo sobrenatural (me parece).
— ¿Existen esos visitantes de la tarde? —preguntaba María.

— Existen, y son hermosamente tenebrosos. Pueden crear belleza tenebrosa allí donde miran.

— ¿No hay medicina?

— Sí. ¡Morir!

— ¿Estuviste tú en peligro?

— En la taberna, no, pero sí en esta casa. Era una mujer. Salió del armario, haciendo rodar los membrillos por el suelo. Se me acercaba, a la vez triste y sonriente, abriendo los brazos. A cada paso sus ropas se hacían más transparentes, se convertían en cortinas de agua, y dejaban ver un cuerpo verdoso. De pronto, un pez rojo giró sobre su vientre, huyó hacia su cabello. La reconocí. Era la que llaman la Dama del Lago. Tranquilo, con voz grave, como la que manda poner en los pésames el Secretario de la Buena Educación, le pregunté: «¿Por qué has resucitado?». Sollozando, se deshizo al instante en un puñado de agua, que cayó al suelo. En el charco, se debatía el pez rojo. Un pez de verdad, uno de los peces rojos del lago. Este pez me salvó, me dio la nota real de la situación, fue una realidad que impidió que yo aceptase la realidad de ella, que estaba tomando cuerpo ante mis ojos. Mi pregunta no le permitió pasar de fantasma a amante.

De segundo, el rey Arturo (sí, el de Camelot) está jorobado y su reino, muy venido a menos. Vamos, pasando una crisis. ¿Parecida a la que incansablemente nos describen los telediarios de esta temporada? Tomen nota los políticos…

— ¡No sabía que estaba tan delicado el gran rey! —comentó Paulos, quitándose la birreta, e inclinando la cabeza, respetuoso y compadeciente.

— ¡Más jodido que delicado! —apostilló Matías—. ¡Ya sabrás lo soñador que fue siempre de aventuras montadas!

—¿Hay más novedades? —le preguntaba Paulos a Matías, pasándole discreto una moneda de plata, haciendo que miraba si había damas en las ventanas.

— Según lo que se entienda por novedades. ¡Para ti, que eres forastero en Camelot, casi todo lo que ahora es para nosotros el pan nuestro de cada día, será la edición de última hora!

Con la punta de la lengua, le señalaba Matías a Paulos los caballos que abrevaban en la fuente.

— ¿Ves lo quietos que están, las cabezas siempre inclinadas?

— Veo. ¿Están encantados?

— ¡Nada de eso! ¡Son de cartón!

— Pues muy bien imitados. ¡Yo estaba reconociendo el ruano de don Parsifal!

— De cartón, recubiertos con verdadera piel de caballo, eso sí. Los sacaron hoy para quitarles el polvo, que lo más del tiempo lo pasan en las cuadras. Según se mire, todo sigue igual. Quiero decir que igualito para el forastero, como tú, o para los embajadores. Llenamos el patio de caballos y de gentes atareadas, yo arreglando la correa de una espuela, otro herrando el único caballo de verdad que queda de las antiguas cuadras, y que pese a sus cincuenta se conserva lozano, porque en un descuido de don Lanzarote se comió unas pastas cosméticas que el caballero traía para doña Ginebra, y que eran rejuvenecedoras del cutis. Pasa los días adormilado, toqueando siestas, y espabila algo cuando lo van a buscar a la cuadra, que ya sabe que es para herrarlo, y aunque está consciente de que es teatro el que se diga a su alrededor que lo hierran porque va a ser montado, que aguardan a su amo en el palenque de Vindilisora famoso, busca mostrar la fuerza antigua. La escena tiene que durar solamente unos minutos, los que tarda en cruzar el embajador el patio, que al bayo Cercedilla, que así le llaman desde el almuerzo de cosmética, porque le dio por rechazar las yeguas y ponerse de perfil a la anochecida, para que lo admirasen los potros; digo que al bayo Cercedilla le entran sudores, y a veces tiene que arrodillarse, por las calambres.

Hubo el proyecto, cuando se fabricaron los caballos de cartón, de ponerles maquinaria alemana, que les hiciese levantar la pata, mover el cuello, y a dos o tres se les metería en el pecho un tubo aspirador de aire, y éste pasaría por dos palletas de madera de saúco, con lo cual los caballos relincharían. Eso sí, solamente los días de fuerte viento, porque la fuerza que había de mover el aspirador la proporcionaba el viento en las colas de los caballos. A las colas se las pondría rígidas, para que el norte o el oeste tuviesen que hacer más fuerza, y giratorias. ¡La técnica del molino de viento!

— ¿Y por qué no se hizo?

— ¡Por el déficit perpetuo de este reino!

viernes, 6 de junio de 2008

Magia en Carnivale

Al hilo de lo comentado en el post anterior, insisto en clarificar el sentido que le doy a la palabra "mágico" en este blog.

Y, de paso, aprovecho para recomendaros una serie que creo que hay que ver. Se llama "Carnivale". Sólo se hicieron dos temporadas. Demasiado dura, supongo. Visualmente me parece una delicia. Los guiones muy bien trabajados, la historia es interesante y engancha… Cada capítulo dirigido por un director diferente. ¡Sorprendente la unidad de tono entre todos ellos!

Y, sin embargo, finalmente, NO me acaba de convencer. Al principio me parece que los asuntos de "magia-sobrenatural" (la que NO soporto) se utilizaban para tratar de forma alegórica el tema de la serie, la "eterna lucha del bien contra el mal". Conforme me acerco al final, más peso van cobrando, más entidad real… Y, ¡no!

¡Una pena!


jueves, 5 de junio de 2008

Magia


¿Sabéis cuál es el post más comentado de este blog? El del 137

Me gusta la palabra "mágico" y me gusta la "magia de los ilusionistas", la de esos artistas capaces de generar ilusión a cambio de pequeños o grandes engaños. El mago Juan Tamariz cuenta muy bien este tipo de idea.

PERO la palabra tiene, en mi opinión, un reverso lamentable, el que la asocia a "poderes de algún tipo sobrenatural". NO creo en absoluto en dicho tipo de magia. Me irrita esta acepción de la palabra. Me alineo con la idea de que lo que no entendemos es porque sencillamente permanece inexplicado… Por el momento.

Me encanta ver a un buen mago-ilusionista, o a un mago-prestidigitador… Realmente tienen cualidades extraordinarias (¡lo que se lo tienen que currar para poder mover las cartas así!, por ejemplo) pero NO sobrenaturales. Me encanta el fragor de la batalla entre mi lógica y su muy trabajada pericia. ¡Qué diversión! ¡Parece mentira que consigan "engañarnos" con semejante elegancia! ¡Es algo mágico!

"Estupendo" o "sorprendente" son adjetivos que no creo que lleguen a incluir en su interior a la ilusión. "Maravilloso", algo mejor… Prefiero, "mágico".

La naturaleza está llena de fenómenos y hechos que me parecen "mágicos", que me maravillan cada vez que me acerco a ellos. Por ello no quiero renunciar a la palabra: me gusta demasiado. Pero, dado el "éxito" del post del 137, quería explicar el sentido que le quiero dar cuando la utilizo (en este blog).

Mañana, más…


viernes, 2 de mayo de 2008

Caramelos lógico-literarios

Hoy, un par de caramelos. Dulces –divertidos, en este caso– y que quiero que sirvan para defender, con el humor que los autores ponen como ingrediente refrescante, la lógica, esa tecnología mental en peligro de extinción (y que, cuando se haya extinguido definitivamente: ¡que se vayan preparando linces ibéricos y demás!).

Primero uno con sabor a Álvaro Cunqueiro. Que nos cuenta de un buen comedor de caramelos, ¡precisamente!:
"… se tragó lo que quedaba del caramelo de café con leche. Lo chupaba muy bien, haciéndolo girar sobre la muela postiza de la izquierda, redondeándolo, y cuando lo lograba esférico, lo pasaba los dientes y allí le daba forma de huso; luego, con la lengua lo sujetaba al paladar, y lo iba lamiendo a pocos, hasta que le daba fin."
Para que se tratase de un texto actualizado habría, quizás, que intercambiar lo de la "muela postiza" por algo más moderno que incluyese algún implante de titanio. Pero –¡observa la atemporalidad de las matemáticas!– las formas esenciales (esfera; esfera-tendiendo-al-fin, o sea, a cero) permanecen… ;-p

El segundo caramelo tiene un deje amargo. Y es que, aunque sigo afirmando que quiero que este blog sea, al menos, más-bien-alegre, nunca van mal unas buenas instrucciones para llorar. Y siendo de Julio Cortázar, para qué decir más…
Instrucciones para llorar

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.
Llegado el llanto, se tapará con el decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia dentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
Pues eso…


miércoles, 30 de abril de 2008

El mundo reflejado en un caballo (vs 1.1)

¡Cómo me ha gustado la última foto que ha posteado mi amigo Gaudi en su "lío fotográfico".

Y es que, además de gustarme me parece muy sugerente. Y, además-más, algo de lo que me sugiere puede reflexionarse desde el prisma de la ciencia (lo cual, insisto, para mí, supone un plus de belleza).

Estaría bien que la foto mostrase el mundo a través de los ojos de un caballo. Además sería alucinante poder ver lo que ve un caballo. Igual nos permitía acercarnos a las sensaciones que experimenta un animal grande cuando se le acerca un niño (un animal pequeño, en definitiva). En la foto se le ve la mar de tranquilo, pero a veces se asustan (¿son animales muy miedosos?, ¿pueden llegar a intuir que incluso un pequeño animal puede dañarlos? –que siendo cachorros humanos, muy desencaminados no van…)

Pero no es el caso: no vemos a través del ojo del caballo. Eso sería un caso de refracción de la luz, en el que ésta pasaría desde un medio (aire) a otro (el ojo del caballo, formado realmente por varios medios: el tejido de la córnea, los diferentes fluidos de su interior, etc…).

No, estamos viendo un trocito de mundo reflejado en el ojo del caballo. Es un bonito caso de reflexión de la luz. El ojo del caballo actúa como espejo convexo, como una bola de Navidad o esos espejos que encuentras por las calles o en los comercios.

El reflejo se ve poco en este caso, pero en esta foto (en la primera) puedes ver el efecto. Las imágenes que crean los espejos convexos son más pequeñas que el original y quedan deformadas pero tales espejos permiten visualizar grandes áreas.

Por supuesto, los artistas hace mucho que no son ajenos al hecho de que pueden hacer autoretratos con este tipo de espejos. Ahí van un par de casos: el primero de un pintor que se llamaba Parmigianino. El segundo, una obra muy conocida (y chula, como casi todas las suyas) de Escher.


Añado esta fotografía inspirada en la obra de Escher junto con una dirección en la que podéis ver más del mismo autor, Josh Sommers, y de la misma serie –Escheresques, la llama él.
El enlace NO os llevará directamente a su página sino a la de Microsiervos. Así, el que aún no vaya mirando sus blogs –que ya son varios–, puede ir intuyendo lo que se pierde.

A partir de ella podéis acceder:
• a la página del autor
• a una biografía de Escher
• a un montón de enlaces interesantes al final de dicha biografía.


lunes, 28 de abril de 2008

D. Álvaro Cunqueiro y la magia de los cometas

Aquí ando riéndome (que no es poco) con un libro de Álvaro Cunqueiro, "el año del cometa con la batalla de los cuatro reyes".

Por si fuera poco (que, insisto, no lo es), ya en un par de ocasiones, el autor se ha referido a "cuestiones mágicas" con, me parece, una retranca digna de ser leída. Ahí va la segunda "referencia que hace al tema". En este caso, un tema astrológico: la influencia de los cometas en… (ya puestos, ¿por qué cortarse?) ¡¡en todo!!.

La primera noticia de que habría cometa aquel año, llegó desde Praga, enviada por el astrónomo del Emperador. Hacía más de cien años que el entonces Secretario de Eclipses del Consulado de la ciudad había mandado en mano seis onzas de oro a Praga para que, en el caso de que se anunciase cometa influyente, nos fuese enviado aviso, con la anticipación debida, y aclarando si el cometa era diestro o siniestro, horas de visita, y posibles influencias sobre la cosecha de vino, nacimientos, prodigios sólitos, temporales, y paz o guerra.

Cuando se reunían los señores cónsules y se acordaban gastos, siempre salía uno, de la familia tortosina Capdevespre -instalada en la ciudad desde el Setecientos, cuando se rompió el monopolio de las lanas-, advirtiendo que no fuera inútil dispendio, como cuando se mandaron las seis onzas de oro a Praga por un tal Brabante, quien regresó de allá con un hermoso recibo, y casado con una viuda judía…
Y, al poco, vuelve a la carga con las posibilidades que puede desatar el paso de un cometa.
Los cónsules se reunieron en secreto con el correo, que se llamaba Mijail, que quiere decir Miguel, el cual suministró los datos solicitados, las preferencias y oposiciones del cometa, tanto en lo que se refería a cosechas y calidad de vino corno a prodigios y monstruos, sequía y pedrisco, invasiones de bárbaros, apariciones de antiguos, pestes posibles, preñeces autónomas, y demás trastornos y teratologías. Los presentes juraron guardar secreto, y el apunte tornado por el joven sustituto fue guardado en un sobre, que se lacró…
¡Qué bueno!, preñeces autónomas… Divertidísimo… ;-)

PD: aquí puedes descargarte obras de D. Álvaro Cunqueiro en formato electrónico (y de forma legal).

viernes, 18 de abril de 2008

Inquietante

Ahí va una frasecilla inquietante (al menos para un ex-profesor) que acabo de escuchar:
"El examen de mates me ha ido superbien. Bueno, bastante bien… dentro de lo que cabe."
Tiemblo por mis huesitos (porque es de mi hija)… Jejeje.

miércoles, 9 de abril de 2008

Hiperabundancia, hiper… ¡virtual!

Muy interesante este articulito del crítico musical (sabio musical; no lo digo irónicamente) Diego A. Manrique. ¡Otra vez la música! Pero, en varios aspectos, la superabundancia de Internet (de Hipernet; así podríamos apodar a la red), sus efectos secundarios adversos (que también los tiene) no sólo afectan a la música. Extraigo este fragmento:
"La era de Internet se caracteriza por una abundancia de textos deshuesados, que acumulan datos sin transmitir la sensación de haber experimentado lo que se comenta. Sus autores ni siquiera parecen evaluar sus fuentes: no distinguen entre artículos sólidos y escritos promocionales. Los superlativos son baratos en estos tiempos."
¡A disfrutarlo y reflexionarlo!

viernes, 4 de abril de 2008

Ignorancia


"Sería el primero en reconocer que soy más ignorante que una caja de piedras así que no te fíes de lo que pueda decir yo."


Cormac McCarthy, No es país para viejos

Otro punto de vista masculino sobre el amor

Pero esta vez, curtido por la edad. Me quedé con ganas de escribirlo tras el post en que Don Avito Carrascal se enamoraba.

Ya me referí en otro post a Cormac McCarthy. Parece estar de moda. "La carretera" ha sido considerada por muchos críticos como una de las mejores novelas del año. Y luego está la nueva película de los hermanos Cohen, basada en una novela suya: "No es país para viejos". La que le ha valido el Oscar a Javier Barden…

La peli me gustó mucho. Pero ni de lejos tanto como el libro. ¿Seré uno de esos de los que habla Mauro Entrialgo en una tira suya? Espero que no. Pero quedo bajo sospecha…

De hecho, esta película me parece una prueba casi irrefutable de que una gran novela puede dar lugar a una buena película, pero no cabe en ella. Es una cuestión de formato. En estos momentos puede entenderse a la perfección: ¿cuántos programas de TV en formato 4:3 vemos en nuestros flamantes televisores panorámicos (a lo mejor también Full-HD)? Mogollón. Yo creo que la manía de ensanchar la imagen para que no queden franjas en los laterales es un subterfugio mental para que no nos sintamos atontaos. Por haber comprado un producto de utilidad dudos-a (-ísima), me refiero; uno se acostumbra a ver a la gente "gordota" en la pantalla y asunto resuelto… Pero a lo que voy es que son formatos incongruentes y punto. Nos pongamos cómo nos pongamos.

Un amigo mío me hizo ver que en la película faltaba casi toda la parte metafísica del libro. En la película se convierten las andanzas del asesino (Chigurh, un malo que más que malísimo parece representar "la maldad") y de su perseguido (Moss) en protagonistas indiscutibles; en el libro son el escenario en el que discurren las reflexiones de un "viejo" sheriff (Bell)… Que es lo que más me gustó. Sin que el escenario desmerezca en absoluto. Por ejemplo…
El sol encharcado ante él en unas lomas azules. Desangrándose lentamente. Un crepúsculo fresco y sombreado posándose sobre el desierto.
Belleza violenta.

Pero a dónde quería llegar era a citar unas reflexiones que el autor pone en boca del viejo y quejumbroso (que no quejica) sheriff acerca de su esposa. Ni el autor (Cormac McCarthy) ni su personaje (el sheriff Bell) son nada "primaveras". Ambos masculinos.
En esa época mi mujer no veía muy claro lo de volver aquí. Que me presentara a sheriff . Pero vio que yo lo deseaba y así lo hicimos. Ella es mejor persona que yo, cosa que estoy dispuesto a reconocer ante cualquiera. Y tampoco es que eso sea decir mucho. Ella es mejor persona que nadie que yo conozca. Y punto.

La gente cree saber lo que quiere pero generalmente no es así. Aunque a veces, con suerte, consiguen lo que se proponen. o siempre tuve suerte. Toda mi vida. De lo contrario no estaría aquí. He pasado muchos apuros. Pero el día que la vi salir de Kerr's Mercantile y cruzar la calle y pasar por delante de mí y yo me llevé la mano al sombrero y ella casi me respondió con una sonrisa, ese fue el día más afortunado de todos.

La gente se lamenta de las cosas malas que le pasa y que no merece pero raramente menciona las cosas buenas. Lo que ha hecho para merecerlas. Yo no recuerdo haber dado al Señor demasiados motivos para que me favoreciera. Pero lo hizo.

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Bell asintió. Mi mujer tenía dieciocho cuando nos casamos. Acababa de cumplirlos. Casarme con ella me compensa de todas las tonterías que he hecho en mi vida.

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Despertaré a Loretta en cuanto me despierte yo. Nos quedaremos allí tumbados y ella dirá mi nombre. Como preguntándome si estoy. A veces iré a la cocina y le llevaré un ginger ale y nos quedaremos sentados a oscuras. Ojalá tuviera su serenidad. El mundo que he visto no me ha hecho ser una persona espiritual. No como Loretta. Pero está preocupada por mí. Lo noto. Supongo que pensé que como yo era el hombre y más viejo que ella sería ella la que aprendería de mí. Pero yo sé quién le debe más a quién.
Son fragmentos dispersos por el libro. Me parece significativo que los escriba Cormac McCarthy. En cualquier caso, me gustan y creo que aportan información parcial sobre la ecuación irresoluble p·mujer + q·hombre + K·vida = 'joé-macho'.

La adición del término n·hijos NO facilita en nada su resolución.