jueves, 27 de marzo de 2008

Érase una vez… (y 2)

Este señor es Fernando Vallejo. En muchos momentos de su literatura –muy hermosa, profunda, violenta y amarga– me parece claro que, como especie, prefiere a los perros que a los seres humanos.




En el post anterior me quedé en que tenía que contar por qué deseo hablar de Los Aterciopelados…

Les veía algo. Entre otras cosas, en el primer disco que les escuché, Caribe atómico, aparecía ¡¡Marc Ribot!!, un guitarrista alucinante…

Pero no me acababan de convencer.

Pero los seguía escuchando aún meses después de que me dejasen el disco.

Y decidí empezar a comprarles algún disco. Y los disfrutaba enormemente pero no me decidía a declarar mi amor por ellos. Los tuve que ver en directo para quedar definitivamente prendado, para comprender que si no me acababan de convencer era por prejuicios. Su optimismo no me pareció el optimismo de "un primaveras"…


No me gustan nada "los primaveras". Me encanta Fernando Vallejo. Uno de mis novelistas preferidos. Colombiano él, como los Aterciopelados. Lo leo poco porque no me sienta bien. Paradójico, ¿verdad? Pues es así, cuando lo leo, muchas de sus opiniones me parecen tan ciertas que me resulta desolador: de hecho, para mí es un enigma cómo se puede vivir con un ideario tan lúcido y duro. Un placer desolador. "Consumir con cuidado".

Ya me acerco, ya, adonde quiero ir a parar…

El subidón del concierto de los Aterciopelados me duró días (eso es muchísimo para mí). Y me hizo reflexionar sobre el por qué su optimismo me hacía bien. Sobre el gran valor que tienen esos instantes que, aunque fugaces (y escasos), te puede alegrar un rato de la vida… Y decidí que en el blog que estaba planteándome comenzar tenía que predominar el optimismo, aún a riesgo de poder ser considerado "un primaveras" (¡¡con la rabia que me dan!!).

Así que ya ves, ¡algo claro sí que tengo sobre este blog!

Puedes leer alguno de los balazos de Vallejo aquí.


lunes, 24 de marzo de 2008

Érase una vez…

Érase una vez un hombre a una nariz y a un blog pegado…

El de hoy es un post caótico. Fruto del querer escribir algo para este blog sin tener ni ánimo ni algo que decir. Pero no quiero abandonarlo. Aún no.

Sigo sin saber qué demonios es este blog. Es terrible: las normas más elementales de la lógica indican con amabilidad (como son ninguneadas una y otra vez, han aprendido a insinuar con amabilidad): "antes de ponerte a escribir tendrías que tener un objetivo". ¡Pues no hay manera! ¡Y eso que soy de los que creen adorar la lógica!

Entretenerme: fundamental.
Por ello no he escrito estos días: en pleno bache físico y mental no tenía puñetera gana. Así que he aplicado la filosofía "Me, myself and I" (¿conocéis la cancioncilla de De La Soul?).

Pero, en "estos momentos de pájara", aún no escribiendo, no consigo quitarme de la cabeza el blog, esta bitácora (que algo de "diario sin candado" sí que tiene), este bloc (en català), este "plof" (me parece un término convincente para describirlo; igual adopto el término).

Al menos sé (insisto; me lo repito a mí mismo) que no quiero que sea un blog musical. ¡Demasiada relatividad en el arte para mí! Y ya he contado que me siento muy newtoniano, muy mecanicista. Me sumo al colectivo de los que sienten la desazón que puede producir la relatividad y, aún más, la mecánica cuántica (en su sentido físico). Bellísimas teorías, lo reconozco. De utilidad, en el sentido totalmente tecnológico de la palabra, extraordinaria. Pero… el temperamento es el temperamento. El mío ya no va a cambiar: soy demasiado poco joven ;-). Como escribe Coetzee en su novela Desgracia:
"primero el cráneo, luego el temperamento: las dos partes más duras del cuerpo"
Prefiero no escribir en este lugar sobre mis intimidades musicales. No es pudor; evidente después de las barbaridades que os cuento, ¿no?. Es que no sabría cómo defender mis posiciones con palabras. Para eso quedo con los amigos a escuchar música: a veces, allí, surgen palabras e ideas.

Pero no puedo evitar que la música se me cuele por cualquier resquicio: es una parte esencial de mi vida. Así que no considero una contradicción que aparezca alguna semicorchea entre el texto.
"Su opinión, por más que no la airee, es que el origen del habla radica en la canción, y el origen de la canción, en la necesidad de llenar por medio del sonido la inmensidad y el vacío del alma humana."
En mi pueblo dicen "por hablar, las monjas rezan" lo cuál, se me antoja que tiene relación, entre otros sentidos más evidentes, con la bella sentencia de Coetzee y con el sentido de este "ploff" (acabado con dos "f"; queda más anglosajón, más cool).

Y ¿adónde va a parar todo este rollo? Es que iba a comenzar hablando de los Aterciopelados (grupo musical colombiano)… El próximo día…

domingo, 2 de marzo de 2008

Una cita y cositas de cMicrosiervos

"Para avanzar en la búsqueda de una respuesta, deberíamos explorar algunos de los indicios que parecen estar esparcidos por ahí. Los indicios son muy buenos puntos de partida, porque señalan el lugar donde hay tesoros escondidos."
Peter W. Atkins, Cómo crear el mundo



  1. Un vídeo de la Estación Polar McMurdo en lo que denominan «condiciones climatológicas de Nivel 1», una situación en la que se prohíbe terminantemente cualquier salida al exterior. Aún me mola más el segundo: me encantaría poder ver una aurora boreal in situ
  2. ¿2001 en 1968? Aquello era optimismo
    "En 1968, en la obra de Arthur C. Clarke 2001: una odisea del espacio la computadora HAL 9000 discutía sobre sus sentimientos… Cuarenta años más tarde, las computadoras no pueden discutir ni con los drivers de las impresoras."
  3. Una clasificación de las ciencias casi casi clásica.