martes, 17 de junio de 2008

Química poética

A cargo de Rafael Alberti…
De sus memorias, "La arboleda perdida".

El día que su tía Lola decidió dirigir su vocación pictórica, le dio una lámina para que la copiase, sus colores, etc. Y le dijo que tenía que comprar aguarrás (por aquello de limpiar los pinceles y diluir el óleo).
¡Aguarrás! ¡Aguarrás! ¡Qué agua tan extraña! Nunca la había oído.

A la mañana siguiente, salí temprano en su busca, pensando mucho en el ras misterioso que colgaba del agua aquella, recomendada por mi tía. Y, bajo su mirada, tan exigente como buena, pinté en pocas horas el carmen de las orillas del Darro, asombrado de los poderes mágicos del aguarrás para limpiar los pinceles y extender, suavemente, el óleo por la tabla.

viernes, 13 de junio de 2008

Cajón de_sastre

"Tan solo podemos recordar tres o cuatro cosas a la vez…"
http://ciencia.barrapunto.com/article.pl?sid=08/04/29/1258226&from=rss

¿Tantas? ¡Ya me parecía a mí que tenía el hardware averiado!

En cualquier caso, una excelente excusa para deleitarse con el cuento de Borges "Funes el memorioso", al que enlazan desde la misma página.

También me he reído un rato con los comentarios al post. Por ejemplo:
"Las mujeres deben tener como 8 terabites de RAM con 4 procesadores quadcore overclockeados y con refrigeración basada en el nitrógeno líquido…"
a lo que alguien contesta:
"… La mayoría de las mujeres que conozco tienen todo lo que dices excepto la refrigeración líquida, se queman con nada."
Yo discrepo con lo último: me quemo mucho antes que mi mujer… ;-)

jueves, 12 de junio de 2008

Ortega y Gasset (años 20)

El fragmento que voy a colocar en el post de hoy puede que sea algo sesudo. ¡Pero es que me gusta mucho! ¡Mucho, mucho!
Es de Ortega y Gasset. Me lo envió un buen amigo.
No he leído nada de Ortega y Gasset (aunque al menos sé que no se trataba de dos personas ni de un bufete de abogados ;-)
Prometo ponerme a solucionar el problema rápidamente. No es tan fácil: mi ignorancia es notablemente extensa y, a cada paso que doy, montones de lagunas reclaman, con toda justicia, "un poquito de por favor".
Ya he traído a colación, alguna vez, en este blog, a Freud. Al muy denostado Freud; que tan interesante me parece a mí. En el fragmento no se le cita pero "su invento" de la idea de inconsciente como agente potenciador/inhibidor del "deseo" campa a sus anchas por sus líneas. Me parece delicioso.
"El sumo error, desde el Renacimiento hasta nuestros días, fue creer —con Descartes— que vivimos de nuestra conciencia, de aquella breve porción de nuestro ser que vemos claramente y en que nuestra voluntad opera.

Decir que el hombre es racional y libre me parece una expresión muy próxima a ser falsa. Porque, en efecto, poseemos razón y libertad, pero ambas potencias forman solo una tenue película que envuelve el volumen de nuestro ser, cuyo interior ni es racional ni es libre. Las ideas mismas de que la razón se compone nos llegan hechas de un fondo oscuro, enorme, que está situado debajo de nuestra conciencia.

Parejamente, los deseos se presentan en el escenario de nuestra mente clara como actores que vienen ya vestidos y recitando su papel, de entre los misteriosos, tenebrosos bastidores. Y como sería falso decir que un teatro es la pieza que se representa en su iluminado escenario, me parece, por lo menos, inexacto decir que el hombre vive de su conciencia, de su espíritu.

La verdad es que, salvo esa somera intervención de nuestra voluntad, vivimos de una manera irracional que desemboca en la conciencia, oriunda de la cuenca latente, del fondo invisible que en rigor somos.

Por eso el psicólogo tiene que transformarse en buzo y sumergirse bajo la superficie de las palabras, de los actos, de los pensamientos del prójimo, que son mero escenario. Lo importante esta detrás de todo eso. Al espectador le basta con ver a Hamlet, que arrastra su neurastenia por el jardín ficticio. El psicólogo le espera cuando sale por el foro y quiere conocer, en la penumbra de telones y cordajes, quién es el actor que hace de Hamlet.
Es natural, pues que busque los escotillones y rendijas por donde deslizarse a lo profundo de la persona.

!Tiene razón Shakespeare! !Nuestra vida esta hecha con la trama de los sueños! "
Y, ya de paso, aprovecho para recomendaros una comedia que vi el otro día. Se titula "The treatment". La relación paciente-psicoanalista es central en ella. La conseguí subtitulada en castellano… ¡Y la música es de mi bien amado John Zorn!

lunes, 9 de junio de 2008

La Magia de Álvaro Cunqueiro

Y, para acabar con el tema de la magia (tratada como me gusta), unos trocitos más de Álvaro Cunqueiro. Del libro que le acabo de leer, "El año del cometa con la batalla de los cuatro reyes".
[¡Cómo escribía este señor! ¡Vaya envidia!]


Primero, un trocito de visitantes tenebrosos en tiempos de cometa. Poético pero, al final, sin concesiones hacia lo sobrenatural (me parece).
— ¿Existen esos visitantes de la tarde? —preguntaba María.

— Existen, y son hermosamente tenebrosos. Pueden crear belleza tenebrosa allí donde miran.

— ¿No hay medicina?

— Sí. ¡Morir!

— ¿Estuviste tú en peligro?

— En la taberna, no, pero sí en esta casa. Era una mujer. Salió del armario, haciendo rodar los membrillos por el suelo. Se me acercaba, a la vez triste y sonriente, abriendo los brazos. A cada paso sus ropas se hacían más transparentes, se convertían en cortinas de agua, y dejaban ver un cuerpo verdoso. De pronto, un pez rojo giró sobre su vientre, huyó hacia su cabello. La reconocí. Era la que llaman la Dama del Lago. Tranquilo, con voz grave, como la que manda poner en los pésames el Secretario de la Buena Educación, le pregunté: «¿Por qué has resucitado?». Sollozando, se deshizo al instante en un puñado de agua, que cayó al suelo. En el charco, se debatía el pez rojo. Un pez de verdad, uno de los peces rojos del lago. Este pez me salvó, me dio la nota real de la situación, fue una realidad que impidió que yo aceptase la realidad de ella, que estaba tomando cuerpo ante mis ojos. Mi pregunta no le permitió pasar de fantasma a amante.

De segundo, el rey Arturo (sí, el de Camelot) está jorobado y su reino, muy venido a menos. Vamos, pasando una crisis. ¿Parecida a la que incansablemente nos describen los telediarios de esta temporada? Tomen nota los políticos…

— ¡No sabía que estaba tan delicado el gran rey! —comentó Paulos, quitándose la birreta, e inclinando la cabeza, respetuoso y compadeciente.

— ¡Más jodido que delicado! —apostilló Matías—. ¡Ya sabrás lo soñador que fue siempre de aventuras montadas!

—¿Hay más novedades? —le preguntaba Paulos a Matías, pasándole discreto una moneda de plata, haciendo que miraba si había damas en las ventanas.

— Según lo que se entienda por novedades. ¡Para ti, que eres forastero en Camelot, casi todo lo que ahora es para nosotros el pan nuestro de cada día, será la edición de última hora!

Con la punta de la lengua, le señalaba Matías a Paulos los caballos que abrevaban en la fuente.

— ¿Ves lo quietos que están, las cabezas siempre inclinadas?

— Veo. ¿Están encantados?

— ¡Nada de eso! ¡Son de cartón!

— Pues muy bien imitados. ¡Yo estaba reconociendo el ruano de don Parsifal!

— De cartón, recubiertos con verdadera piel de caballo, eso sí. Los sacaron hoy para quitarles el polvo, que lo más del tiempo lo pasan en las cuadras. Según se mire, todo sigue igual. Quiero decir que igualito para el forastero, como tú, o para los embajadores. Llenamos el patio de caballos y de gentes atareadas, yo arreglando la correa de una espuela, otro herrando el único caballo de verdad que queda de las antiguas cuadras, y que pese a sus cincuenta se conserva lozano, porque en un descuido de don Lanzarote se comió unas pastas cosméticas que el caballero traía para doña Ginebra, y que eran rejuvenecedoras del cutis. Pasa los días adormilado, toqueando siestas, y espabila algo cuando lo van a buscar a la cuadra, que ya sabe que es para herrarlo, y aunque está consciente de que es teatro el que se diga a su alrededor que lo hierran porque va a ser montado, que aguardan a su amo en el palenque de Vindilisora famoso, busca mostrar la fuerza antigua. La escena tiene que durar solamente unos minutos, los que tarda en cruzar el embajador el patio, que al bayo Cercedilla, que así le llaman desde el almuerzo de cosmética, porque le dio por rechazar las yeguas y ponerse de perfil a la anochecida, para que lo admirasen los potros; digo que al bayo Cercedilla le entran sudores, y a veces tiene que arrodillarse, por las calambres.

Hubo el proyecto, cuando se fabricaron los caballos de cartón, de ponerles maquinaria alemana, que les hiciese levantar la pata, mover el cuello, y a dos o tres se les metería en el pecho un tubo aspirador de aire, y éste pasaría por dos palletas de madera de saúco, con lo cual los caballos relincharían. Eso sí, solamente los días de fuerte viento, porque la fuerza que había de mover el aspirador la proporcionaba el viento en las colas de los caballos. A las colas se las pondría rígidas, para que el norte o el oeste tuviesen que hacer más fuerza, y giratorias. ¡La técnica del molino de viento!

— ¿Y por qué no se hizo?

— ¡Por el déficit perpetuo de este reino!

viernes, 6 de junio de 2008

Magia en Carnivale

Al hilo de lo comentado en el post anterior, insisto en clarificar el sentido que le doy a la palabra "mágico" en este blog.

Y, de paso, aprovecho para recomendaros una serie que creo que hay que ver. Se llama "Carnivale". Sólo se hicieron dos temporadas. Demasiado dura, supongo. Visualmente me parece una delicia. Los guiones muy bien trabajados, la historia es interesante y engancha… Cada capítulo dirigido por un director diferente. ¡Sorprendente la unidad de tono entre todos ellos!

Y, sin embargo, finalmente, NO me acaba de convencer. Al principio me parece que los asuntos de "magia-sobrenatural" (la que NO soporto) se utilizaban para tratar de forma alegórica el tema de la serie, la "eterna lucha del bien contra el mal". Conforme me acerco al final, más peso van cobrando, más entidad real… Y, ¡no!

¡Una pena!


jueves, 5 de junio de 2008

Magia


¿Sabéis cuál es el post más comentado de este blog? El del 137

Me gusta la palabra "mágico" y me gusta la "magia de los ilusionistas", la de esos artistas capaces de generar ilusión a cambio de pequeños o grandes engaños. El mago Juan Tamariz cuenta muy bien este tipo de idea.

PERO la palabra tiene, en mi opinión, un reverso lamentable, el que la asocia a "poderes de algún tipo sobrenatural". NO creo en absoluto en dicho tipo de magia. Me irrita esta acepción de la palabra. Me alineo con la idea de que lo que no entendemos es porque sencillamente permanece inexplicado… Por el momento.

Me encanta ver a un buen mago-ilusionista, o a un mago-prestidigitador… Realmente tienen cualidades extraordinarias (¡lo que se lo tienen que currar para poder mover las cartas así!, por ejemplo) pero NO sobrenaturales. Me encanta el fragor de la batalla entre mi lógica y su muy trabajada pericia. ¡Qué diversión! ¡Parece mentira que consigan "engañarnos" con semejante elegancia! ¡Es algo mágico!

"Estupendo" o "sorprendente" son adjetivos que no creo que lleguen a incluir en su interior a la ilusión. "Maravilloso", algo mejor… Prefiero, "mágico".

La naturaleza está llena de fenómenos y hechos que me parecen "mágicos", que me maravillan cada vez que me acerco a ellos. Por ello no quiero renunciar a la palabra: me gusta demasiado. Pero, dado el "éxito" del post del 137, quería explicar el sentido que le quiero dar cuando la utilizo (en este blog).

Mañana, más…